Hay oportunidades únicas en la vida y una de ellas la tenemos en el preciso y crucial momento de la elección de un seudónimo para nuestra obra. Es una opción que tiene poco de espontánea y mucho de estudiada para permitirnos rebautizarnos y ofrecer un toque personal bajo el amparo escogido del anonimato.

Llegados al punto de tener que encontrar ese sobrenombre que nos acompañe, identifique y hasta reemplace nuestra identidad no podemos conformarnos con utilizar la primera idea que se nos venga a la cabeza.

Para acertar en nuestra selección del mejor seudónimo debemos barajar posibilidades y tener claro el motivo que nos conduce a ponernos esa máscara imagen que tenderá a representarnos en el papel.

Dominar el arte en la elección de buenos nombres puede ser el principio de todo, el origen de nuestra identidad y el primer paso para comenzar cualquier proceso creativo

Armas para hacerte con un seudónimo

Dispara con acierto al motivo del seudónimo

El camino de crear y escoger el mejor seudónimo también resulta una oportunidad única para divertirnos. No existen reglas estrictas ni precisas que determinen cómo debe ser un buen alias porque estaríamos entrando en aspectos más personales que afectan muy particularmente tanto el escritor como al lector.

Lo que sí es un requisito imprescindible en toda elección de seudónimo es que este nos guste, dado que probablemente lo llevaremos con nosotros el resto de la vida, convirtiéndose en nuestra marca personal, que no debe en ningún caso cambiar. Estamos ante todo hablando de identidad.

Para vencer este primer dilema, existen una serie de armas que combinadas con acierto nos pueden elevar a lo más alto con nuestro nombre escogido.

 

La magia del sonido

Si logramos dar con ese sonido clave que puede ser melódico o que juega con el efecto de la rima y el recuerdo que ello nos produce, estaremos avanzando hacia el camino del acierto.

Un ejemplo de ello lo encontramos en Isabelle Sanders o Amy Moore, que apuntan con certeza y arriesgan en el empleo de la aliteración para permanecer con este truco en nuestra memoria.

 

La familia, fuente de inspiración

Seguramente el seudónimo que se lleve con más orgullo proceda de las raíces de la historia de cada uno. Las vivencias, vínculos y personas que componen el árbol genealógico, resultan siempre una fuente cercana de inspiración.

Combinando nombres de parientes lejanos con apellidos y hasta motes se puede conseguir un gran efecto con el añadido de su valor personal. Eso sí, cuida mucho que tu familia no tenga una reputación bastante cuestionable como podría pasar a los que lleven el apellido Corleone.

  

Lo cotidiano también es evocador

Los detalles del día a día, las calles, los lugares que acumulan buenos recuerdos o algunos escondites de la geografía son originales formas de conseguir un buen seudónimo. No hay que poner límites a los nombres ni a nuestra imaginación para estas situaciones de urgencia creativa.

 

Investiga en ti mismo

Busca en tus aficiones, en lo que te gusta y admiras, y haz una lista detallada de algunos ejemplos de esas personas. Combina sus nombres y apellidos hasta dar con uno que encaje con tu personalidad.

 

Conecta con tu género

No es bueno encasillarse en un único género, aunque claramente tengamos siempre favoritos. Nunca se sabe cuándo llegará el momento de dar el salto y adentrarse en lo desconocido. En consonancia a nuestro estilo y al público que nos dirigimos, será un acierto que el género nos inspire.

De esta forma, si nos gusta escribir sobre terror, podremos buscar términos que generen cierto miedo o que sean misteriosos para esconder una identidad en nuestro seudónimo.

 

Revisa disponibilidad

Rastrea al detalle las redes sociales y dominios para estar seguro de que cuentas con la exclusividad.   Y si está libre tu seudónimo, regístralo entonces sin dudar. De verdad, no escatimes en visitas a Google llegados a este punto. Una vez decidido ya no habrá marcha atrás. Resultará muy incómodo toparte con un doble o alias muy similar en otras páginas que no sean las tuyas.

 Y aunque las combinaciones pueden ser innumerables, juega con las iniciales, con los tabúes y misterios, para hacer de ese nombre todo un foco de interés. Las reglas no están inventadas. Lo verdaderamente importante es que encuentres esa bala adecuada, que vaya directa a la diana para representarte en escena.

 

Una moda con mucha historia

Hoy en día muchos autores utilizan seudónimos para poder escribir obras dentro de géneros totalmente opuestos. El caso más mediático de la actualidad sería el de la afamada J. K. Rowling. Aconsejada por su agente literario se hizo con este seudónimo masculino para adentrarse en una literatura dedicada a los niños, que nos ha dejado para siempre al mago más joven que se conoce de todos los tiempos: Harry Potter.

Utilizar seudónimos resulta una forma inteligente de abordar diferentes géneros sin confundir al lector. Además, es un reconocido truco para colarse en el mercado anglosajón donde los nombres latinos no están tan bien valorados.

Pero esta picardía que podemos considerar como reciente resulta que tiene mucha historia a sus espaldas. Fue para muchos escritores del pasado una necesidad si no querían terminar en la hoguera por “atrevimiento” de sus palabras.

Los difíciles tiempos de la Edad Media fueron los principales artífices de que se ocultasen las mujeres escritoras. Eran momentos en los que convenía ser un enigma.

En contraste a eso, tenemos el caso de Blue Jeans o Megan Maxwell. No tienen reparos en mostrar su rostros, aunque nos dejan el interrogante de su verdadero nombre.

La constante exposición a las redes ha hecho casi imposible que un nombre falso nos aleje de los focos. Podemos intentar ocultar una identidad, pero somos conscientes de que en la era de Internet poco queda tras nosotros.

Por eso a veces llevar un seudónimo termina siendo el mejor envoltorio de atracción, interés y leyenda.

Armas para hacerte con un seudónimo

Nuestra pregunta

¿Con qué arma construirías tu propio seudónimo?

Author

30 años. Periodista y escritora de vocación. Cofundadora de La vida de color caoba, un espacio perfecto para que las letras e ilustraciones bailen en armonía. Escribir es una forma de vida, ver el mundo con detalle para poder enseñárselo a los demás.

3 Comments

    • Hola Brenda,
      El protocolo para registrar un seudónimo no es muy diferente del que se utiliza para registrar las marcas. Si se quiere tener su derecho exclusivo es conveniente acudir a profesionales oficiales de Propiedad Industrial para el mejor asesoramiento y rastreo de bases, además de lo que se desprende en la clase 41 del Noménclator Internacional de Marcas (clasificación internacional de productos y servicios que se emplea para el registro de una marca).

      ¡Gracias por el interés! Cualquier otra cuestión no dudes en acudir a nosotros.

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