Literup os trae una nueva crítica creativa (si desconoces qué diferencias hay con una reseña, este artículo es para ti)

Ya está aquí el verano. Es momento de playa, relajación, ponernos al día con nuestras lecturas. Seguro que muchos tenéis una larga lista de libros por leer y hoy os traemos uno más para ese montón. Hablamos de Época.

Realizamos el sorteo de un ejemplar desde el miércoles 21 de junio hasta el miércoles 28 de junio en nuestra página de Facebook.

Como en otras ocasiones, os recordamos que estas críticas se disfrutan más si se ha leído el libro o se está haciendo lectura simultánea, para poder entender todos los elementos que aquí se explican con el texto delante. Hay un enlace a Amazon para comprar el libro al final del artículo.
Época

Empezaremos con una breve sinopsis:

Cristóbal Colón ha vivido muchas cosas a lo largo de sus viajes, y ahora nos habla de todo lo que vieron sus ojos durante esos años. La enfermedad y las penurias son puntos clave del relato, junto con la fuerza que tenía este marinero sin hogar para seguir adelante con sus proezas.

Jesús Eduardo Márquez Solórzano nació en Caracas (Venezuela) en 1968. Actualmente trabaja como ingeniero mecánico. A pesar de ello, durante dos años se ha dividido entre su empleo y la investigación para elaborar Época, aprovechando una corta estancia en España.

 

Los pros

El tema

Por lo general, las ficciones históricas se narran desde un punto de vista de tercera persona. Rara vez un autor se atreve a darle voz al personaje histórico para que él mismo nos cuente su historia.

En el caso de Época, nos encontramos con un anciano y casi acabado Cristóbal Colón que le habla a su hijo Hernando sobre todos sus viajes. Las interrupciones entre la narración para aclaraciones entre ambos dotan al texto de un realismo palpable.

«Estas penas me retuercen el alma, no sé si he de ir al mismísimo infierno…
HERNANDO COLÓN: ─¡Venga!… tráigale agua de beber a mi padre.
─¡Ah!… siento gran dolor de mis rodillas hijo mío, vivir tanto no da gusto. ¡Qué nadie te desprecie por ser joven! Sé bueno, busca de la justicia, aléjate de los viciosos y los impíos, que se escuche tu palabra con respeto y admiración», página 15.

Adecuación del lenguaje y los hechos

Uno de los grandes problemas a la hora de escribir este género es que podemos pecar de saturación al lector. Estamos relatando un hecho histórico, por lo que la documentación es muy importante para poder datar todo lo acontecido.

Además, si lo intentamos narrar con una visión que tenemos desde el futuro y con nuestro lenguaje, lo haremos peor. Solo conseguiremos una amalgama de fechas y acontecimientos con un lenguaje vulgar. En Época, no es así.

El lenguaje es perfecto. Sería tal y como Cristóbal Colón hablaría, además de que se puede apreciar el basto conocimiento que tiene el autor sobre el tema. Eso sí, sin saturar.

Como su intención es darnos una imagen de lo que sucedió, y no crear una nueva historia a partir de ello, toda la información es bienvenida. ¡Hasta se incluyen pies de página!

«Entonces en Córdoba quedé viviendo, ojos abiertos y mucha atención mantuve para saber cuánto ocurriera, pero pronto vería caer en rendición a Málaga, Almería y luego, Baza. A la espera decidí buscar apoyo…
HERNANDO COLÓN: ─Seis años de espera, padre
Pues yo diría que fueron ¡siete!, hijo mío. […]
A Beatriz Enríquez de Harana, vuestra madre, la conocí en 1487, cuando permanecía yo en Córdoba; los que de mí escriben, dicen que es ella mujer de muy humilde procedencia, pero no hemos de comentar nada más, gusto yo del misterio y uno más en mi vida dejará más labor y muy letrados han de ser para que sepan más de mí», página 34.

Los contra

Ensayo, que no novela

A pesar de que el intento del autor es que en Época exista narración, la realidad es muy diferente.

Sí, ocurren cosas y tenemos un narrador muy interesante. Sin embargo, esto podría entrar más en la categoría de ensayo. No se nos cuenta nada nuevo, es una concatenación de hechos históricos que todos conocemos.

Por no hablar e que no se arroja ninguna luz sobre el verdadero hogar del navegante. ¿Genovés? ¿Portugués? ¿Gallego? La única razón por la que podríamos llamarlo ficción histórica es por el modo de contarlo, pues no se hacen hipótesis sobre nada.

 

Fallos de estilo y coherencia

No es teatro. Por lo tanto, la forma que tiene el autor de marcar quien está hablando no son aceptables. Hay mejores formas de saltar de lo que nos está contando Colón a las intervenciones de su hijo y otros visitantes:

«HERNANDO: ─Ya sabéis, cuando la cabra bala por el cuchillo de su desgracia… sin embargo, ¡esperad un poco!… ¡Santo Dios! ¡Que sí que era bueno el negocio!, veamos: por una paga de seiscientos maravedíes al mes, […]
COLÓN: ─Gracias a la infinita bondad de los serenísimos reyes católicos», página 206.

Hay abuso de puntos suspensivos, diálogos mal puntuados (no debe existir un espacio entre la raya y el texto de la conversación), cursivas dentro de guiones angulares y aparición de los nombres de quienes están hablando.

Además, si se quiere separan al Colón de los recuerdos con el Colón de la realidad, hay que marcarlo.Y si tenemos una intervención muy larga, debería usarse la comilla angular de cierre (») llegado a cierto punto, cuando el casi monólogo se está haciendo muy largo.

Lo que no puede ser es que nos encontremos con:

─¿Y a ese otro?
─A ese otro, parece que le han visto llevar aceite a la sinagoga o ayunar en tiempos distintos. Lo que sea, pero son marranos.
Escuché al reverendísimo representante de la Santa inquisición decir:
─ «… Cualquier pueblo, que permita en su seno el brote de la herejía, la cultive y no la estirpe a tiempo, se pervierte… y hasta puede desaparecer…», página 30.

Y más adelante demos con:

«HERNANDO: ─Constantinopla bajo el islam, el mundo se mueve en una balanza que propende al equilibrio, ¿está usted de acuerdo?
COLÓN: ─Sin duda, en Granada escuché algunos Suras, el Corán es también la palabra de Dios, pero revelada a Mahoma, el profeta», página 67.

Debe haber una coherencia de estilo en todo el texto, pero en Época no es así.

 

Faltas y errores

Por si fuera poco, también se pueden apreciar muchísimas faltas de gramaticales u ortográficas. Sin ir más lejos, en el ejemplo anterior:

«─¿Y a ese otro?
─A ese otro, parece que le han visto llevar aceite a la sinagoga […]» (esa coma es una falta).

O aquí:

«─¡Ah!… siento gran dolor de mis rodillas hijo mío, vivir tanto no da gusto. ¡Qué nadie te desprecie por ser joven!», que en realidad debería ser:

«─¡Ah! Siento gran dolor de mis rodillas, hijo mío. Vivir tanto no da gusto. ¡Que nadie te desprecie por ser joven!», página 15.

Y, además, no utiliza el símbolo de las rayas en los diálogos, sino otro parecido, pero que no es el adecuado. Siempre se debe utilizar el que se escribe con Alt + 0151 (escrito con el teclado numérico).

Época

Mi PoV

Realmente, Época no me ha gustado.

Ha sido un libro que me ha costado muchísimo leer, porque no aporta nada que no se haya aprendido en las clases de historia. Reconozco que me pareció muy original hacer que Colón nos contara la historia. Un poco a lo Kvothe de El nombre del viento.

Sin embargo, todo cayó en picado cuando vi el estilo de narración. Necesita una revisión completa de estilo y me temo que es un libro solo apto para los verdaderos fans de la historia.

 

Nuestra pregunta

¿Qué opináis de la novela histórica? ¿Deben ser una representación fiel o se permiten licencias del autor?

 

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Author

24 años, Pontevedra. Historiadora del arte, colaboradora en PontevedraViva y cuando no muero entre estrés y café, crítico en Literup

2 Comments

  1. jesus marquez Reply

    Gracias por su crítica. Es un gran apoyo para el autor, cosa que voy a considerar.

  2. Janna Bolriv Reply

    Muy interesante los pros y contras señalados.
    Da un poco de pesar que se lance a la venta un libro sin haber pasado por una buena corrección de estilo, ortografía y gramática.
    En cuanto a la pregunta que dejas abierta, pienso que en el género de novela histórica siempre es un plus que el autor haga hipótesis, rellene eos huecos que la historia no ha podido aclarar, que entremezcle esa ficción realista que a los lectores tanto nos gusta. Cuando es solo un libro más de historia para mi guto no es atractivo.
    Saludos 🙂

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