Crítica creativa: ‘Renglones de arena’

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El Libro del Escritor os trae una nueva crítica creativa (si desconoces qué diferencias hay con una reseña, este artículo es para ti)

 

Como en otras ocasiones, os recordamos que estas críticas se disfrutan más si se ha leído el libro o se está haciendo lectura simultánea, para poder entender todos los elementos que aquí se explican con el texto delante. Hay un enlace a Amazon para comprar el libro al final del artículo.

 

Las novelas sobre teorías conspiratorias y hallazgos arqueológicos están de moda. Desde el pistoletazo de salida de El Código Da Vinci no podemos negar que nos gustan este tipo de historias donde el protagonista no solo debe saltar unos obstáculos, sino que debe sortear a los malos de turno que intentan hacerse con ese objeto en cuestión antes que él.

 

Hoy os traemos un intento de esta historia, Renglones de Arena.

 

Realizamos el sorteo de un ejemplar desde el miércoles 21 de diciembre hasta el miércoles 28 de diciembre en nuestra página de Facebook.

Empezaremos con una breve sinopsis:

Roma. Seis exegetas involucrados en el estudio de códices arcanos. Un viaje, una investigación donde la exegesis revelará la luz de un mundo oculto, ignoto al status quo de la humanidad.

Tres exegetas ajenos a una conspiración penden de un hilo. Ellos, implicados sin saberlo en los designios de lo que “ya estaba escrito”, se verán forzados a asumir la fatalidad de un quiebro de la muerte. Jamás los ángeles debieron atreverse a alterar la armonía de sus vidas, de nuestras vidas. Sociedad hermética… Silencio, oscuridad. Estaba escrito.

Marisa Infante Jiménez nació en la provincia de Cádiz y actualmente reside en Almería.
Renglones de Arena es su segunda obra después de En la puerta del otro lado. Puericultora con una personalidad polifacética: espeleología, campañas de Greenpeace, dibujo, arqueología, poesía… Además de una temprana vocación literaria que ya plasmó en cuentos y poesías.

 

Los pros

La estructura

Estas novelas suelen hacerse horriblemente tediosas si no se sabe estructurar bien la trama.

 

Como no podía ser de otra manera, hay que empezar por un principio, donde se nos presenta al protagonista, seguido del incidente desencadenante de lo que será su aventura. Tiene un clímax donde nos encontraremos que la carga dramática es muy fuerte y todos los misterios son resueltos, terminando con un final tranquilo donde todo parece volver a su sitio.

 

En esta ocasión, nos encontramos con este esquema tal cual, sacado de cualquier otra novela, aunque sí que es verdad que el clímax se extendió demasiado para mi gusto.

 

Es una novela bastante extensa con una estructura muy clara y, en cierta manera, bien definida. Además, un punto bastante interesante que tiene es el cambio de focalización. En vez de centrarse en todo momento en lo que le ocurre a la protagonista, podemos ser testigos de otros acontecimientos que tendrán consecuencias en el hilo principal de la trama.

“—¡Señor!… Perdón, teniente. ¿Podría ser tan amable de informarme acerca de lo que está sucediendo? Desearía saber por cuánto tiempo permaneceremos aquí, nuestro avión permanece aún en la pista siete y debemos hacer transbordo. Necesito alguna referencia a la que aferrarme. No podemos perder nuestro vuelo –dijo Brendan en árabe.

[…] Ajeno a las vicisitudes se alejó del control policial, sin embargo, permaneció cerca unos instantes, como avieso merodeador, como mudo espectador de un caótico circo conducido hasta las más imprevisibles consecuencias que, de nuevo postergarían la eterna pregunta sin respuesta al anonimato de una bala perdida entre el pánico y el terror de los inocentes.

[…] —X47, nuevo contacto. Roger, cambio. Transmisión en clave 2.lf.

—Transmitiendo X47. ¿Nueva lectura?

—Demora en coordenadas 7.7. Perímetro XL. Hostil. Refuerzos: latitud S.E. 11º.

—Roger, esto no era previsible. Cierre transmisión.

—Nuevo contacto a las 20 p.m. Cambio y cierro”, página 72.

 

Los contra

Personajes bipolares e idénticos

En esta historia nos vamos a encontrar con una gran variedad de personajes. Realmente hay muchos: los exegetas, los representantes de la orden, los representantes religiosos, los de la organización… y gran parte de ellos no tienen ni una línea de diálogo, están de simple relleno.

 

El problema llega cuando los personajes hablan porque, como no existe ni una sola descripción salvo el físico, los detalles superfluos o reiteraciones de lo que ya sabemos con anterioridad, solo podemos conocerlos mediante las conversaciones.

 

Se podría decir que todos tienen el mismo carácter. Todos saben que algo le ocurre al compañero sin que haya abierto la boca, todos parecen tener trastorno de bipolaridad o un carácter realmente irritable.

“ —Mar, ¿te encuentras bien? Te noto extraña.

—¿Qué quieres decir?… No sé a qué viene tu pregunta.

—Mar, hace casi un año que estamos involucradas en la investigación de legados imposibles, es nuestro trabajo. Presiento que algo te inquieta, te he estado observando últimamente y, no comprendo tus dudas.

—No tienes que inquietarte por mí, no hay por qué.

—Mar, si necesitas hablar aquí me tienes.

—Julia, no sabría definírtelo. A veces me supera […]”, página 20.

 

“—¿Qué interés puede tener monseñor en un monasterio copto? ¿Por qué nosotros?

—¡Mar, ya basta! –ella selló sus labios cuando Carlo la recriminó. Jamás nadie la había espetado de aquella forma. Continuó escuchando a Carlo”, página 34.

Con esto aprovecho para presentaros a Mar, la protagonista de esta historia por descubrir la verdad oculta en los textos arcanos. Es una exegeta sumisa, llorona, irritable, insustancial y manipulable a la altura de la protagonista de El Ángel Perdido de Javier Sierra.

 

A Mar se le impone un viaje a Egipto y un destino que “estaba escrito” por ser descendiente directa del gran Taa Wser y ser la última iniciada de una gran dinastía. Parece un gran peso sobre sus hombros, pero lo único que significa es que su linaje es más antiguo de lo que ella comprendía. Y ya.

 

A pesar de ello, a Mar todo la desborda, todo lo tiene que asimilar porque es demasiado fuerte. Esto no estaría mal si no fuera contradictorio.

 

Si desde el principio se nos vende a Mar como una mujer fuerte en busca de la verdad entre los textos antiguos (con demasiada pasión como para ser creíble), no nos chocaría tanto que cada dos páginas estuviera llorando cual plañidera o se viniera abajo por cualquier cosa.

“[…] Él pertenece a esta sociedad por linaje ancestral. No es descendiente directo de Taa Wser como así lo sois Sam y vos. […] Todo estaba escrito […] Debíamos encontrar a la elegida. […] –el padre prosiguió desvelándole lo que monseñor hizo en su momento con la madre de Mar–.Todo siguió su curso, como en su momento fue inscrito.

—[…] ¡Y la pérdida de mi compañero, y el sufrimiento de todos los que estábamos implicados!¡¿Y usted me habla de lo que fue inscrito?! ¡Jamás quise esto!

Ella no pudo contenerse. El dolor y la impotencia mermaron su razón. Fue inevitable y, estalló. Rompió a llorar. Lo desvelado por el padre y los recuerdos de lo vivido y no olvidado derivaron en amargos sollozos”, página 545.

 

Amores y desamores

Por supuesto, no falta el triángulo amoroso.

 

Por un lado tenemos a Brendan, un compañero de Mar en la investigación y que se va con ella a Egipto. Este personaje, como no podría ser de otra forma, es perfecto. Es el hombre con el que tiene una típica y perfecta relación que comenzó con el tan utilizado cliché de la animadversión y que continuó con Mar dándose cuenta de lo sensible que es hasta que cae rendida en sus brazos.

«—No me juzgues, tú que precisamente bebes los vientos por otra mujer. ¡No juegues a esto conmigo! No lo merezco –ella le miró desafiante– ¡Dónde están esos sentimientos que te hacen estremecer cuando hablas de ella cuando la imaginas! ¿Acaso lo has olvidado? ¡Yo no soy tu paño de lágrimas! –él intentó cogerle la mano.

—Mi ángel…, siempre tan lejos de mí. Tanta distancia que nos separa, y a la vez tan cerca…, ajena a mi soledad –la respiración de Mar se entrecortaba–. No veía llegar el día en que pudiera derribar el muro que se levantaba entre los dos perpetuándome en tu lejanía, a demostrarte mi amor, mi añoranza y mi desesperación por ti.

“Ella…, daría mi vida por tenerla entre mis brazos…, por tenerte entre mis brazos” –recordó sus palabras de hace tiempo, las mismas que acababa de decir–. Siempre has estado frente a mí.

—Brendan… –ella no quería comprender–. Es una treta demasiado cruel para culminar tu propósito. Estas cegado por la pasión y pretendes que sucumba a ti, tus ojos te delatan. Deja que me vaya –intentó soltarse de sus brazos», página 242.

 

El drama no puede faltar y este, en un intento de protegerla, cae fulminado por un disparo.

 

Si las cosas se hubieran desarrollado de otra manera, habría sido un triángulo amoroso muy bien construido porque era el momento en que Sam, el otro integrante en discordia, hubiera ocupado su lugar.

 

Al principio, Sam es solo un personaje secundario que está siempre en el lugar correcto en el momento adecuado. No parece tener mayor importancia para la trama, salvo que se ve que está enamorado de Mar. En cuanto Brendan muere, uno cabría esperar que ahora terminarían juntos. Y es aquí cuando la autora patina.

“ —[…] Despertaste en mí un celo hacia tu persona que, yo no podía llegar a comprender. Todos mis resortes saltaron y, sin explicarme cómo, me apercibí de mi mismo como si me hubiera “materializado” en otro plano, antagonista a mi carácter. El polo opuesto a mi persona.

—Enamoramiento hacia mí… –musitó Mar.

[…]

—Es increíble, hermanos tú y yo…

—Se puede decir así –sonrió Sam.

—Me llevará tiempo asimilarlo”, páginas 535-536.

Se saca de la manga un parentesco entre ambos por proceder de un linaje antiquísimo. No hay consanguinidad, no son ni de la misma familia, pero en el momento en que se dicen hermanos, Sam se queda con una frustración incestuosa y más tarde apartado de todo el panorama de la historia con la reaparición de un muerto muy vivo: Brendan, cuya recuperación parece sacada de un cuento de ciencia ficción.

 

Estilo narrativo

Es difícil hablar de esto cuando no existe narración como tal, pero sí muchos, muchísimos diálogos que no aportan nada a la continuidad de la historia.

 

Es cierto que cuando dos personajes hablan entre sí tiene que ser creíble y realista, pero no tiene que ser literalmente lo real. A un lector no le interesa leer un diálogo entre dos colegas sobre si ir o no a la cafetería y lo llena que estará.

 

Aprovecha las descripciones para que la acción se agilice y puedas contar detalles que no puedes con un diálogo y no utilices frases cortas para cambiar de un lugar a otro o para mostrarnos que ha pasado el tiempo.

“Transcurrió una hora.”

“ Pasadas tres horas se despidieron.”

Es que realmente parece que tiene miedo a la descripción. Además, utilizando una técnica muy poco recomendada, los puntos suspensivos, la autora sabe que un personaje ha hecho algo y lo muestra con la enésima queja de su interlocutor. No hay un descanso para demostrar qué ha hecho: o se utiliza el diálogo o se sobrexplota la acotación.

“—Hemos hablado, nada que pueda preocupar. Brendan…, no me mires así, no ha ocurrido nada extraño.”

 

“—Brendan, sólo ha sido casualidad el que yo entrara en ese restaurante y, ¡no me mires así! Tú no, Brendan –su maliciosa mirada la confundió.”

Ya que estamos con los diálogos, habría que hablar del nivel del lenguaje utilizado.

 

Realmente, por muy exegetas o cultos que sean los personajes, no es muy normal que cuando dos amigas se van a comer por ahí o salen, sigan hablando en el mismo registro que cuando estaban en el lugar de trabajo. Estaremos de acuerdo en que no se la habla igual a Monseñor Daniel, a un eclesiástico o a tu amiga del alma.

“—No puedo concretarte al respecto, aún nos queda mucho por analizar hasta que concluyamos su significado. No podemos cotejarlo con los textos hasta ahora analizados. Sabes que esa perspectiva no es viable, debemos esperar hasta haber precisado lo que entraña ese interrogante para determinar tal envergadura.

—Tienes razón, pero hay algo que no cuadra, y aunque reviso una y otra vez ciertos pasajes, más me doy cuenta de las lagunas existentes entre ellos. Tengo mis dudas, y es aventurado decir esto; pero intuyo que la verdad fue manipulada –Julia la miró sorprendida–. Sí,… y no sé con qué propósito ni a qué intereses pudieron obedecer, pero el exhaustivo y complicado estudio realizado hasta ahora me deja entrever la discordancia que existe entre unos textos y otros”, página 20.

 

Errores y mala puntuación

Nos encontramos con que o la autora no se fijó, o no hay una gran variedad de vocabulario a la hora de encontrar sinónimos, pues las repeticiones están a la orden del día en la historia.

“[…] Sé que es duro de asimilar, pero merecías saber la verdad, y por qué estamos aquí –Mar se sinceró con su colega y amigo el sacerdote. Fue largo y peliagudo de entender para Carlo. Ella le había revelado todos los detalles: la descendencia del maestro, Sam y ella, el padre Esteban, monseñor–… Por favor, Carlo, esos hechos no harán de mí otra persona. Sigo siendo yo, y lo seguiré siendo.
—Mar, discúlpame por tardar en asimilarlo. ¿Cómo esperabas que reaccionara? –dijo afectado por la perplejidad.
—Tú me conoces, Carlo, y ni siquiera yo puedo asimilar lo que se me ha desvelado. ¡Quién me lo iba a decir!”, página 550.

Además de que los diálogos aparecen bastante mal puntuados. No tanto en caso con verbos dicendi, pero si en los no dicendi.

“—Mi ángel…, siempre tan lejos de mí. Tanta distancia que nos separa, y a la vez tan cerca…, ajena a mi soledad –la respiración de Mar se entrecortaba–. No veía llegar el día en que pudiera derribar el muro que se levantaba entre los dos perpetuándome en tu lejanía, a demostrarte mi amor, mi añoranza y mi desesperación por ti.”, página 242.

Debería ser así: “soledad. —La respiración de mar se entrecortaba—. No…”

 

“—No te preocupes, estamos aquí calentitas –acababan de cenar unos bocadillos–. Tómate la leche, te sentará bien –dijo Mar”, página 30.

Ídem, debería ser: “calentitas. —Acababan de cenar unos bocadillos—. Tómate…”

Estos solo son unos fragmentos de la mala puntuación y la reiteración, pero siempre se puede mejorar. Nosotros os enseñamos cómo en nuestro artículo sobre los diálogos.

MI PoV

Renglones de arena necesita mejorar. Y mucho.

 

No solo en aspectos de puntuación, sino que tanto los personajes como el estilo narrativo deben ser pulidos y estar más claros. Una novela de tal extensión no puede basarse solo en diálogos, en personajes que parecen idénticos y no tienen un carácter definido y en una historia que parece ser sobre un descubrimiento y que termina siendo sobre las idas y venidas del corazón de la protagonista.

 

Nuestra pregunta

¿Qué opinas de los triángulos amorosos en las novelas? ¿Cliché o algo necesario?

 

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Renglones de arena (Tapa blanda)


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24 años, Pontevedra. Graduada en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela. Actualmente curso el Máster en Estudios Literarios y de la Cultura en dicha universidad, además del Máster en Formación de Profesorado por la UCAM. Cuando no estoy muriendo entre estrés y café, colaboro como redactora en la web Infoliteraria, de editora en MásVeinticuatro e intento dirigir mi blog The Last Chonicler.

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