Señales para detectar estafas en concursos literarios

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Creo que tras haber pasado un tiempo prudencial ya me vais conociendo. Y sí, creo en las historias de héroes, pero también en las princesas autónomas y en lo que se puede aprender de un cuento. Soy muy crítica conmigo misma y tengo una curiosa relación de apego (tal vez demasiado) por las comas. Pero lo que seguro que no sabréis hasta esta confesión es que yo también he caído en los concursos estafa y en los premios literarios trampa.

 

No es ningún secreto que hay editoriales que viven de lanzar colecciones a base de la ilusión de los escritores. Bajo un pretexto sencillo y un eslogan atractivo, plantean el concurso. Este tendrá un premio en mayúsculas, pero también letra pequeña que no deberíamos de ignorar. La trampa será inevitable si no se detectan unas señales previas:

Señales para detectar estafas en concursos literarios

Las pistas inequívocas de estafas en concursos

1. Premios desorbitados

Sospechad sin ningún remordimiento de los certámenes que ofrecen un jugoso premio en metálico. Os ruego que no entreguéis vuestro talento a los concursos literarios que presentan cifras tan redondas como elevadas. Ante ese tipo de premios poco se puede hacer. La verdad es que ya estarán los ganadores bien definidos.

 

La recompensa no os puede pillar por sorpresa si la recibe un autor que ya es archiconocido. El evento resultará todo un paripé para potenciar su carrera y también con ello la notoriedad de la misma presentación. El postureo será completo con la congregación de medios y permitidme que dude mucho de que se pueda colar en esta fiesta algún nombre anónimo.

 

2. Exigencias impensables

Hay concursos tan despiadados que no contentos con el engaño de antemano os exigen pagar un precio todavía más alto. Como si tuviéseis que vender vuestra alma al diablo, solicitan (y para más inri en letra microscópica) que tenéis que ceder los derechos de vuestro trabajo a la causa.

 

Las obligaciones pueden ir desde el envío de copias certificadas del relato o incluso del escrito original por vía digital. No sólo habréis perdido tiempo, sino también careceréis de todo derecho sobre vuestra creación. Será un final de lo más traumático.

 

3. Escribir y encima pagar

Como si no fuese bastante con presentar un relato y el esfuerzo que eso supone, el certamen exige subir un peldaño más al autor. Este tendrá que llegar a las esferas económicas y desde luego no es solo simbólico que al final le toque pagar un precio alto por participar.
Fuera de las líneas ganadoras se sabe sacar mucho partido del resto de participantes. Y con el fin de fomentar la idea falsa de comunidad se hace creer a los integrantes que formarán parte, por ejemplo, de un libro de relatos. Eso sí, su pertenencia al proyecto dependerá de un pago. Si ingresan dinero, serán parte del grupo.

 

No habrá otra opción posible y por supuesto no dependerá de la calidad literaria.

 

4. Resultados fugaces

Llamadme incrédula, pero desconfío mucho de todos aquellos concursos que tras recopilar un elevado número de relatos tienen el fallo del jurado a los dos días. Resulta una señal casi inequívoca de que la lectura no se ha hecho y que los afortunados están pactados desde el primer momento.

 

5. Ediciones infinitas

Con este ejemplo descubro la parte que me toca de engaño. No me avergüenza confesar que hasta en dos ocasiones he llegado a tropezar con la misma piedra. La responsable fue una editorial cuyo nombre prefiero olvidar y que se caracteriza por sacar con una pasmosa regularidad concursos de microrrelatos.

 

Sin sospechar nada, participé en el primero que implicaba montar una pequeña historia en 140 caracteres que girase en torno a la infidelidad. Los candidatos al certamen fueron cientos. Los resultados se hicieron públicos tras muy poco esperar (mala señal).

 

Por supuesto no quedé entre las primeras, pero mi aportación se coló en una antología que se iba a sacar bajo condición de que cada uno aportase un dinero para la oportuna edición. Sin llegar a digerir el primer intento llegó a mi correo un segundo concurso con las mismas bases que el anterior. Lo único diferente era la temática que en esta ocasión versaba sobre el amor.

 

Como si viviera en el día de la marmota volví a enviar mi participación y sospechosamente mi posición resultó ser casi invariable de la anterior. De nuevo la lista de participantes era inmensa y se volvía a pedir una aportación económica para ver este trabajo de microrrelatos materializado en otro libro.

 

En ningún caso pagué y ante mi falta de respuesta empecé a tener un bombardeo de avisos para formar parte de su comunidad. Su insistencia era el peor de los presagios.

 

A día de hoy siguen sacando cada semana concursos de microrrelatos que lógicamente nunca leen y que siempre implican una edición del libro pagada, por supuesto, por el mismo autor.

 

No todo está perdido

En resumen, tenemos concursos para todos los gustos, pero si somos críticos, el número de ofertas interesantes será mucho más reducida. Por desgracia, el mercado editorial deja muy poco margen para los nuevos escritores y se ha sabido ver un suculento negocio en determinados certámenes. Se juega con la picaresca y la ilusión de jóvenes promesas. En los casos que es posible la detección de la estafa huid, insensatos.

 

De todas formas, tenemos que creer que no todo está perdido. Hay también premios y concursos modestos que acaparan menos atención y algunos quedan desiertos o con poca participación. Para esas propuestas literarias habrá que mantener la confianza y también creer un poco más en  nosotros mismos.

Señales para detectar estafas en concursos literarios

Nuestra pregunta

¿En qué tipo de estafas vestidas de concurso literario os habéis visto envueltos?

30 años. Periodista y escritora de vocación. Cofundadora de La vida de color caoba, un espacio perfecto para que las letras e ilustraciones bailen en armonía. Escribir es una forma de vida, ver el mundo con detalle para poder enseñárselo a los demás.

Discussion10 comentarios

  1. En algún blog leí advertencias acerca de los concursos donde el “Ayuntamiento de X lugar” convocan a determinado premio. El problema radica en el tema de la cesión de derechos de autor porque al cederlos ellos pueden lucrarse económicamente publicando los relatos de los participantes.

    Te agradeceríamos si haces un post sobre el tema de los derechos de autor para evitar caer en esta y otras trampas.

    ¡Gracias por el post Rocío, muy instructivo!

    ¡Saludos!

      • No tengo la menor idea de lo que acaba de pasar jajajajaja ¿Cómo pasé por alto el enlace? Bueno, lo acabo de revisar y están muy bien explicados los diferentes tipos de derechos, particularmente los patrimoniales.

        Gracias Meri por tu comentario y el tiempo que le dedicas a resolver las dudas aquí y en la red social. 🙂

        ¡Saludos!

        • Nada, sin problema 🙂 Lo hacemos encantados para poder ayudar a los autores. Me alegro de que te haya quedado todo claro. Para cualquier otra cuestión, nos dices ^^

  2. En Acapulco había un concurso de cuento llamado: José Agustin, en honor a este escritor que usa palabrotas en sus libros de “onda” jipi. Todo cuento que no fuera acorde con ese estilo era eliminado sin misericordia. Un día un diario local descubrió que la elección del ganador era al calor de las copas y con un jurado ex profeso del autor. Un texto donde campeaban la vulgaridad y no precisamente de gran calidad. El concurso desapareció a los 10 años. Las cosas caen por su propio peso. Una riña entre los organizadores.

    Todo concurso es manejado por grupos o editoriales con el fin de promoverse. Yo participaría en un concurso que por principio diera el nombre del jurado. Curiosamente nunca dan a conocer quién calificará tu cuento. ¿Autores reconocidos? ¿Dignos de toda credibilidad? ¿Califican la calidad de un cuento, mensaje, o estilo? Tiene que ser acorde con las preferencias de ese grupo.

    Desconocía las ilusiones que menciona Rocío Molina de algunas editoriales…

    Gracias por la información.

    • Gracias por aportarnos y enriquecer con tu experiencia. Hay que estar alerta ante el gran abanico de trampas que se nos presentan 😋 ¡con cautela avanzaremos!

  3. Gracias por la aportación. Para los que estamos empezando los concursos es una forma de obligarnos a escribir. De hecho mi primer proyecto más inmediato será participar en uno. Parto con la idea de participar, ya que ganar es demasiado ambicioso.
    Estaré atenta a los sospechosos.

    • ¡Genial, Isabel! Hay que tantear y arriesgarse para aprender. Yo caí en algunas decepciones, pero también logré mucho en el camino y hasta me llevé algún reconocimiento en otros concursos. La clave es estar atenta, ¡suerte!

  4. Pues es una lástima que se juegue así, ya no solo con las ilusiones de la gente, sino con sus obras que implican mucho trabajo y mucho esfuerzo.

    Gracias por ponernos sobre aviso, estaremos pendientes de esas señales.

    • Estoy segura de que no caeréis en trampas, pero más vale ser precavidos. 😊
      Hay que defender con garra el talento, la creatividad y el esfuerzo frente a la mercantilización.
      ¡Gracias por tu tiempo y comentario!

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