Escribir y puntuar diálogos

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Como sabéis, Inventízate es una competición anual con pruebas mensuales. Justo esta semana ha concluido la fase de comentarios de marzo.

 

Después de dos meses validando uno por uno todos los relatos y comentarios, nos hemos dado cuenta de que el principal error que cometen los participantes son los diálogos. 

 

Por ese motivo, vamos a ahondar en este artículo cómo puntuarlos correctamente y qué deben transmitir, en especial para que no sean tópicos.

Escribir diálogos y cómo puntuarlos

Diálogo directo vs diálogo indirecto

Puede que hayáis estado usando ambos estilos de diálogo sin haberos parado a pensar que tenían un nombre específico. El estilo directo es aquel en el que se usa las rayas y hay acotaciones. En el estilo indirecto solo vemos la voz del narrador contándonos una conversación.

Estilo directo:
—¿Por qué nos detenemos aquí? —preguntó sin mucho convencimiento.
El conductor bajó ágilmente del coche y le abrió la puerta de atrás. El aire nocturno era más bien frío.
—Porque aquí se encuentra el señor Darrow —le explicó.

 

Estilo indirecto:
Doyle preguntó sin mucho convencimiento por qué se detenían allí. El conductor bajó ágilmente del coche y le abrió la puerta de atrás. El aire nocturno era más bien frío. El chófer le explicó que era porque allí se encontraba el señor Darrow.

Como veis, ambos dicen exactamente lo mismo, pero el primero le da mayor dinamismo al texto.

 

Puntuación de los diálogos

Atajos de teclado

La tradición española emplea en los diálogos las rayas o guiones largos (—) en lugar de las comillas («»). Pero os voy a enseñar más adelante qué ocasión requiere cada símbolo.

 

Por el momento nos centramos en la raya. Cambiar el guion por esta puede costar al principio, sobre todo si se tiene en cuenta que Word no ayuda.

 

Si escribís guiones antes de cada diálogo, automáticamente, al segundo parlamento os formateará él solito las frases en tipo lista:

– ¿A qué estás esperando? -musitó Doyle.

– Hay que darle tiempo a esos hombres para que lleguen a la puerta y salgan del terreno.

Aunque los carruajes permanecían inmóviles(…).

 

Como veis, los diálogos tienen un espacio antes del guion y están sangrados, no empiezan a la misma altura que el resto del texto. Si comenzáis a usar rayas en su lugar, Word no os lo volverá a convertir en una lista.

 

Cuando empecé a escribir, lo que solía hacer era usar los guiones normales y los símbolos << y >> para ahorrar tiempo y, posteriormente, sustituirlos. Antes de conocer los atajos de teclado, otra solución era, en Word, Insertar – Símbolo y seleccionar el que necesitaba, pero acababa siendo engorroso. En ocasiones, los copiaba de otros relatos.

 

Pero, a raíz de la antología La isla del escritor, como trabajábamos en Drive y no tiene las mismas funcionalidades que Word, me vi obligada a aprenderme los códigos para no andar copiando y pegando los símbolos (sí, lo reconozco, solo hace 4 meses que uso los atajos).

 

Para escribir la raya es tan fácil como picar Alt + 0151. Para las comillas se presiona Alt + 174 y Alt + 175 respectivamente.

 

Como digo, al principio os costará acostumbraros, pero se ahorra una barbaridad de tiempo. En Inventízate hemos colocado un botón para la raya y así facilitamos su escritura en la plataforma.

 

Puntuación correcta

Para comenzar, recordad que cada personaje que habla debe iniciar una frase nueva.

Mal
Doyle pestañeó. —Eh… sí. obviamente, sí. Pero creo que Walter Jackson Bate acierta más echándole la culpa a… —¿Cuándo empezó con el opio? —Creo que cuando estaba en Cambridge, a principios de la década de mil setecientos noventa.

 

Bien
Doyle pestañeó.
—Eh… sí. obviamente, sí. Pero creo que Walter Jackson Bate acierta más echándole la culpa a…
—¿Cuándo empezó con el opio?
—Creo que cuando estaba en Cambridge, a principios de la década de mil setecientos noventa.

 

Jamás se escribirá iniciado con dos rayas separadas un parlamento del mismo hablante, porque confundirá al lector, que creerá que hablan dos personajes distintos.

Mal
—Sí, señor.
—Bien. —Darrow se estiró levemente y bostezó—.
—Discúlpeme, pero llevo trabajando demasiado tiempo seguido. Siéntese donde pueda. ¿Coñac?

 

Bien
—Sí, señor.
—Bien. —Darrow se estiró levemente y bostezó—. Discúlpeme, pero llevo trabajando demasiado tiempo seguido. Siéntese donde pueda. ¿Coñac?

 

De la misma manera, es muy importante pegar las rayas a donde toca. La primera siempre irá unida al diálogo, pero las otras dos irán con la acotación.

Mal
— Oiga, señor, ¿por qué no se va al cuerno? — dijo Doyle en un tono de voz cuidadosamente controlado —.¿Por qué no se larga hasta ahí patinando en su condenado río de hielo, eh?

 

Bien
—Oiga, señor, ¿por qué no se va al cuerno? —dijo Doyle en un tono de voz cuidadosamente controlado—. ¿Por qué no se larga hasta ahí patinando en su condenado río de hielo, eh?

Si después de la raya comienza un diálogo con pregunta o exclamación, el corrector de Word os dirá que dejes un espacio. Ni caso. La raya de inicio siempre va unida al parlamento.

 

Al final de un diálogo, si concluye con la acotación, nunca se coloca raya de cierre. Simplemente se pondrá un punto.

Mal
—Colegas por fin, Brendan —dijo Benner con su ancha sonrisa de costumbre—.

 

Bien
—Colegas por fin, Brendan —dijo Benner con su ancha sonrisa de costumbre.

 

Un truco que os ayudará es pensar que la acotación es como si fuese un paréntesis. Si lo quitáis, la puntuación debe tener coherencia.

Mal
—Otra vez Treff, jefe —le dijo en voz baja—, Finalmente logramos que se desnudara, pero tiene una rodillera especial Ace en la pierna, y no se la quiere quitar.

—Otra vez Treff, jefe, Finalmente logramos que se desnudara, pero tiene una rodillera especial Ace en la pierna, y no se la quiere quitar.

 

Bien
—Otra vez Treff, jefe —le dijo en voz baja—. Finalmente logramos que se desnudara, pero tiene una rodillera especial Ace en la pierna, y no se la quiere quitar.

—Otra vez Treff, jefe. Finalmente logramos que se desnudara, pero tiene una rodillera especial Ace en la pierna, y no se la quiere quitar.

 

Verbos dicendi

Como habréis observado en los ejemplos y en novelas, hay dos maneras de realizar una acotación: mediante un verbo de habla o verbo dicendi, que sería “dijo”, “respondió”, “explicó”…, y mediante un verbo que indique movimientos de los personajes o circunstancias del entorno.

 

En cada caso la puntuación alrededor de la acotación varía:

Mal
—Si. —replicó Doyle con voz mesurada— ¿Ha dicho que los casos llegan hasta mil seiscientos?

—Si. —replicó Doyle con voz mesurada—. ¿Ha dicho que los casos llegan hasta mil seiscientos?

—Si —replicó Doyle con voz mesurada— ¿Ha dicho que los casos llegan hasta mil seiscientos?

—Si —Replicó Doyle con voz mesurada—. ¿Ha dicho que los casos llegan hasta mil seiscientos?

 

Bien
—Si —replicó Doyle con voz mesurada—. ¿Ha dicho que los casos llegan hasta mil seiscientos?

En el caso de los verbos dicendi la puntuación única y exclusivamente va tras la acotación. Nunca antes. Esto también se aplicaría a comas, puntos y comas, y dos puntos.

 

Asimismo, la acotación siempre comienza por minúscula. Da igual si antes se ha realizado una pregunta o una exclamación (que sí irán antes de la acotación y nunca después), siempre irá con minúscula.

 

Verbos no dicendi

Ahora os pondré un ejemplo de una acotación con un verbo que no sea de habla:

 

A.

Mal
—Así que puede viajar por la historia —Sonrió con cierta inquietud al anciano (…) del pasado—. Me das miedo, viejo marinero.

—Así que puede viajar por la historia. —Sonrió con cierta inquietud al anciano (…) del pasado— Me das miedo, viejo marinero.

—Así que puede viajar por la historia, —Sonrió con cierta inquietud al anciano (…) del pasado—; Me das miedo, viejo marinero.

—Así que puede viajar por la historia. —sonrió con cierta inquietud al anciano (…) del pasado—. Me das miedo, viejo marinero.

 

Bien
—Así que puede viajar por la historia.Sonrió con cierta inquietud al anciano (…) del pasado—. Me das miedo, viejo marinero.

 

B.

Mal
—Así que puede viajar por la historia —Sonrió con cierta inquietud al anciano (…) del pasado— sin consecuencias temporales.

—Así que puede viajar por la historia, —Sonrió con cierta inquietud al anciano (…) del pasado— sin consecuencias temporales.

—Así que puede viajar por la historia, —sonrió con cierta inquietud al anciano (…) del pasado— sin consecuencias temporales.

—Así que puede viajar por la historia, —Sonrió con cierta inquietud al anciano (…) del pasado—, sin consecuencias temporales.

 

Bien
—Así que puede viajar por la historia —sonrió con cierta inquietud al anciano (…) del pasado— sin consecuencias temporales.

—Así que puede viajar por la historia —sonrió con cierta inquietud al anciano (…) del pasado—, sin consecuencias temporales.

 

A. Vemos en el ejemplo que es una frase finalizada y, a continuación, viene la acotación.

 

Por lo tanto, necesitamos punto antes de la acotación (solo punto, no sirven comas, puntos y comas o dos puntos). También necesita otro punto detrás (aquí sí servirían los dos puntos, pero no las comas o puntos y comas).

 

En este caso, como la oración ha concluido, el inciso siempre empezará con mayúsculas.

 

B. En el ejemplo observamos que el inciso interrumpe una frase.

 

Antes de la raya de inicio no va puntuación, excepto los tres puntos (como ocurre con los verbos dicendi). Detrás solo lleva puntuación si se necesita una coma, un punto y coma o dos puntos.

 

Como la oración no ha concluido, el inciso lleva minúscula inicial.

 

¡Actualización!

*Contactamos con la RAE y Fundéu BBVA para corroborar si las acotaciones con verbos no dicendi pueden interrumpir frases ya iniciadas, y debido a su respuesta hemos modificado este punto.

 

Parlamento extenso

Si un personaje habla durante varios párrafos, a partir del segundo y en adelante, se cambia la raya de diálogo inicial por unas comillas latinas de cierre.

Mal
Doyle arqueó una ceja.

—Bueno, yo pienso que es un error simplificar de tal modo la obra de Malarky: a medida que se sigue la maduración de su pensamiento van emergiendo distintas filosofías. Sólo sus últimos esfuerzos literarios pudieron atraer en cierto modo a Wordsworth. Y, tal y como han señalado Fletcher y Cunningham en su Concordium, no hay pruebas concretas de que Wordsworth llegara a leer realmente a Malarky. Creo que si intentamos determinar las filosofías que afectaron a Wordsworth resultaría más productivo considerar…

—A partir de ahí podría seguir divagando indefinidamente sobre la influencia que tuvo sobre él todo eso de los Derechos del Hombre y la Revolución Francesa.

 

Bien

Doyle arqueó una ceja.

—Bueno, yo pienso que es un error simplificar de tal modo la obra de Malarky: a medida que se sigue la maduración de su pensamiento van emergiendo distintas filosofías. Sólo sus últimos esfuerzos literarios pudieron atraer en cierto modo a Wordsworth. Y, tal y como han señalado Fletcher y Cunningham en su Concordium, no hay pruebas concretas de que Wordsworth llegara a leer realmente a Malarky. Creo que si intentamos determinar las filosofías que afectaron a Wordsworth resultaría más productivo considerar…

»A partir de ahí podría seguir divagando indefinidamente sobre la influencia que tuvo sobre él todo eso de los Derechos del Hombre y la Revolución Francesa.

 

Diálogo en un diálogo

Si en un diálogo quieres reproducir una conversación que tuvo lugar en otro momento, tiene dos opciones según su longitud.

 

Si solo es una frase, se utilizan las comillas latinas.

Mal
—Él —jadeó el joven—, él me enseñó las serpientes dentro de mí. Me dijo:

—Mírate,

—y lo hice y no pude ver nada que no fueran serpientes.

 

Bien
—Él —jadeó el joven—, él me enseñó las serpientes dentro de mí. Me dijo: «Mírate», y lo hice y no pude ver nada que no fueran serpientes.

 

Si la conversación que se reproduce es más extensa, se usan las comillas, pero solo las de cierre, antes de cada una de las rayas del diálogo.

Mal
—Detrás de un árbol, les oí decir:

—¿Dónde está? —graznó—. ¿Dónde está Darrow? —Los dos hombres retrocedieron un paso sin dejar de mirarle. Lo más probable era que no trabajaran para Darrow—. El anciano con el que estaba —dijo con impaciencia—, ¿dónde se encuentra ahora?

—Se ha ido —dijo el que jadeaba.

—Bueno, pues llámenle —replicó Doyle—. El número estará probablemente en la guía.

 

Bien

—Detrás de un árbol, les oí decir:

»—¿Dónde está? —graznó—. ¿Dónde está Darrow? —Los dos hombres retrocedieron un paso sin dejar de mirarle. Lo más probable era que no trabajaran para Darrow—. El anciano con el que estaba —dijo con impaciencia—, ¿dónde se encuentra ahora?

»—Se ha ido —dijo el que jadeaba.

»—Bueno, pues llámenle —replicó Doyle—. El número estará probablemente en la guía.

 

Función del diálogo

Ya hemos visto cómo se puntúan, ahora vamos a explicar para qué sirven. Alguno ya estará pensando: «Es obvio, para que hable el personaje», pero es mucho más complejo que eso.

 

Para empezar, un defecto que encuentro en muchos textos de escritores noveles es que cuando se produce un diálogo todo se para. Y cuando digo «todo» me refiero a la trama, a los movimientos de los personajes, a los pensamientos… De pronto, solo hablan y ya no se hacen referencias al entorno.

 

Nunca hemos de perder de vista que esto no es una obra de teatro. Si no se menciona qué hacen los personajes mientras conversan, el lector no los tiene presentes.

 

Además, estos parones suelen estar causados por diálogos que no hacen que la trama avance. Simplemente son conversas sobre aspectos banales y no ayuda tampoco a definir los personajes.

 

Así que debes asegurarte de que cada diálogo sea imprescindible, ya sea para la trama o para el desarrollo de los personajes. Si da información redundante, tijeras. En general, toda la información redundante no debería estar en tu novela.

 

Asímismo, como hemos comentado al inicio, el estilo directo le da fluidez a la historia, hace que el lector avance más rápido entre las páginas. Debes tenerlo en cuenta porque si estás escribiendo una escena lenta, la inclusión de un diálogo te romperá el ritmo que buscas. Si es solo un par de parlamentos, no habrá problema, pero un exceso te fastidiará la escena.

 

Algo en lo que hacemos mucho hincapié siempre es que los relatos deben mostrar y no contar. Si el narrador dice: «Discutimos», se ventila en dos segundos algo que puede ser trascendental para la trama y que el lector quiere ver, no que se lo cuenten. Si una escena es muy relevante y se puede dialogar (siempre que el ritmo lo permita), no lo dudes: conviértela en una conversación.

 

En el artículo para aprender a definir a los personajes, ya mencionamos que los diálogos nos muestran cómo es un individuo por su manera de hablar: si es tímido, hará frases cortas; si es inseguro, utilizará muchos puntos suspensivos; si es muy parlanchín, lo tendremos hablando durante varios párrafos…

Escribir diálogos y cómo puntuarlos

Errores en los diálogos

  • Como hemos mencionado en el punto anterior, que el autor pare la novela durante los diálogos.
    • Si se extiende mucho, cada tres intervenciones más o menos, pon una descripción del narrador respecto a los movimientos y pensamientos de los personajes.

 

  • Que los diálogos no tengan el vocabulario adecuado: un hombre de 60 años usa con sus compañeros de trabajo expresiones como «okey makey» o «chachi piruli».
    • También ocurre lo mismo si todos los personajes son muy cultos y hablan como académicos de la lengua cuando el personaje es, por ejemplo, una administrativa. No digo que no haya administrativas con un vocabulario muy amplio y culto, pero es extraño que lo emplee en su entorno de trabajo o con su familia.

 

  • Que reproduzca el habla de manera literal: hay que darle verosimilitud a los diálogos, pero sin caer en la sobrecorrección. Cuando hablamos dejamos frases a la mitad, hacemos errores de concordancia… Ver todo esto reflejado en un relato puede ser caótico para el lector. Busca un punto medio.

 

  • Que los diálogos solo estén para contar algo que podría hacer el narrador: si el malo malísimo desvela su plan durante un diálogo mientras el protagonista, atado, le va haciendo preguntas para que continúe, no solo tienes un mal diálogo, también una mala escena de acción.
    • No debes utilizar a los secundarios para que le den pie al protagonista y que cuente algo que debería narrar el narrador (valga la redundancia).

 

  • Que el diálogo no sea natural: cada parlamento se debe adaptar a la manera de ser de cada personaje. A su vez, debes pensar en cómo hablaría normalmente esa persona. Cada situación tiene, por el contexto social, una manera de hablar.
    • Me he encontrado muchas veces diálogos así: «—Querida esposa mía, ¿qué te parece si procedemos a hacer la cena?». El problema ya no es el vocabulario, sino que para decir: «¿Cenamos?» utiliza una expresión muy rimbombante y nada natural.

 

  • Que los personajes, Juan, mencionen, eh, Juan, todo el rato, Juan, el nombre del otro, Juan: este tópico probablemente provenga de las películas americanas, en las que emplean vocativos en cada frase de diálogo. Y es más común de lo que creéis.
    • Pensad en vuestras conversaciones cotidianas y contad las veces que utilizáis el nombre del otro. Esas serán las veces que debas usarlos en tu relato.

 

  • Que el autor utilice clichés: cada vez que en un relato veo un «¡Nos veremos en el infierno!», una camada de gatitos es devorada el diccionario de la RAE.
    • Si esa frase que has usado la recuerdas de otro libro o película, bórrala inmediatamente. La única excusa que tienes para usarla es que sea una crítica a esos tópicos.

 

  • Que hablen varios personajes y no se diga quién: si solo hablan dos personajes, no es complicado saber que después de uno habla el otro. Pero si hay tres o más personajes, el autor tendrá que esforzarse para que el lector sepa quién habla. Habrá que jugar a buscar el equilibro entre los vocativos y las acotaciones mencionando el nombre.
    • Puedes utilizar recursos como las acotaciones con verbos no dicendi para mostrar cómo actúa un personaje antes de hablar o en reacción al comentario del anterior.

 

  • Que se usen verbos dicendi rebuscados: el lector está tan acostumbrado a los «dijo, contestó, preguntó, explicó, etc.», que hace una lectura en diagonal de las acotaciones.
    • Si usas un «terció», obligas al lector a parar insconscientemente esa lectura. Si es tu intención, adelante, pero jamás lo hagas en una escena de acción.

 

  • Que el narrador use acotaciones en cada diálogo: usa solo las acotaciones estrictamente necesarias y, a poder ser, con verbos que no sean de habla.
    • Usar una acotación para decir: «preguntó él» cuando ya lleva un interrogante es, además de redundante, pesado para el lector. Si vas a poner una acotación, asegúrate de que sea útil.

 

  • Que el personaje conteste a algo que no le han preguntado para lucirse: comprueba que todas las conversaciones tengan coherencia, en especial si alguien pregunta.
    • Es muy habitual este error, en el cual el personaje que contesta habla de otra cosa totalmente distinta solo porque al autor le interesa. Si quieres que hable de eso, haz las preguntas adecuadas.

 

  •  Que no haya cambios en los estados de ánimo: es normal que al hablar con alguien nos enfademos, nos alegremos con una buena noticia, nos entristezcamos…
    • Usa las acotaciones para mostrar (y no decir) ese cambio de estado de ánimo. El personaje no puede seguir hablando igual después de que le digan que su perro ha muerto.

 

  • Que el resto de personajes desaparezcan de escena por arte de magia: si han salido de fiesta cinco amigos y están charlando mientras toman algo, no pueden hablar solo dos de ellos. Para el lector, los otros tres se han esfumado.
    • Si has escogido que a esa fiesta vayan cinco, debes hacer que participen en la escena los cinco. Dales voz, utiliza las acotaciones para indicar sus gestos, sus reacciones, etc. Si solo te interesa que discutan esos dos, manda a los otros tres a ligar, a por copas o al baño; lo que sea para que se justifique que no intervengan.

 

Nuestra pregunta

¿Qué error sueles cometer más en los diálogos? ¿Qué te cuesta más de puntuarlos?

 

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Todos los ejemplos han sido extraídos y adaptados de Las puertas de Anubis, de Tim Powers.

 

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26 años. Periodista y escritora. Cofundadora de Literup. Doctoranda de Comunicación con especialidad en literatura.

Discussion30 comentarios

  1. Hola, muy bueno tu artículo. Particularmente, me gustaría saber qué fuente has usado. ¿Solo las pautas de la RAE o algo más también? ¡Gracias!

    • Hola, Victoria 😀 Son pautas establecidas por la RAE. De hecho, les preguntamos dudas incluso. O sea que lo que aparece en el artículo es lo que la academia establece. ¡Gracias a ti!

  2. Me ha parecido muy útil este repaso al mundo de los diálogos. Nunca pensé que había que fijarse en tantos detalles, por eso mismo pienso aplicar este post como mi guía de puntuación 🙂

    Eso sí, justo en estos momentos estoy leyendo Los cachorros de Mario Vargas Llosa (una edición de los años sesenta o setenta) y me desesperan sus diálogos. No es muy fácil saber cuando empiezan y cuando acaban, lo que pienso que hacer una vez lo acabe es compararlo con versiones más actuales para ver si se trata de una característica de su estilo. Lo que sí tengo claro es que sí yo hiciera eso me lloverían un montón de críticas 🙂

    ¡Un saludo!

  3. Soy muy nueva en esto y la verdad reconozco lo ignorante que estaba de todo esto. Un artículo excelente que me dejó todo muy claro. Gracias, tengo mucho que corregir pero lo haré encantada.

  4. ¡Qué artículo tan útil!
    Lo cierto es que siempre he tenido muchas dudas respecto a los diálogos. Hay mucha información al respecto… Al final, hasta se vuelve contradictoria.
    Este artículo es diferente: detallado, muy cuidado, claro y conciso.
    Conocía muchas de las reglas analizadas, pero suelo cometer errores en el uso de mayúsculas o minúsculas al principio de las intervenciones.

    De nuevo, debo revisar mis relatos y corregirlos, pero teniendo la certeza de que ésta vez lo estaré haciendo bien.
    ¡Mil gracias!

  5. ¡Qué buen artículo! Tengo la cabeza llena de muchísima información.
    Lo más complicado, para mí, es que los diálogos tengan subtexto, es decir, que a parte de significar lo que se lee, tenga otro significado escondido, otra intención, algo más allá de las simples palabras que se leen.

  6. Según la RAE, lo de los verbos que no son de habla no es tan tajante. Si la intervención del narrador interrumpe el enunciado, la acotación va en minúscula. Está en la página 337 (punto 3.4.7.1.3) de la versión beta de la ortografía. Es que no sé cómo enlazarlo 🙁

    Este es el ejemplo que da la ortografía:

    -¡Esto que has hecho -se dirigía a mí con el gesto descompuesto- es una auténtica locura!

    El problema es que ese “dirigirse”, puede ser verbo de habla o de movimiento, pero digo yo que si lo ponen como ejemplo de los que no son de habla, habrá que quedarse con el significado de movimiento. Que muy acertados no han estado con el ejemplo 🙂

    • Hemos intentado encontrarlo, pero no ha habido manera. El sitio web está fatal hecho. Al final hemos optado por escribirles a ver si nos resuelven la duda, pero entonces no hay diferencia entre dicendi y no dicendi, carece de lógica U_U

    • Al final les escribimos y nos dijeron que era tal y como tú indicabas. Hemos corregido la entrada, pero vamos… aparte de no tener sentido, otros manuales dicen lo contrario.

      Muchas gracias por habernos avisado, así pudimos corregir el error 🙂

  7. Genial el artículo, y muy útil ya que los diálogos son una de las partes más complejas a las que nos enfrentamos. Sobre todo en la puntuación.

    Por un lado quería advertir que hay al menos un caso mal puntuado (tiene una raya de cierre que no debe existir), y es posible que confunda a alguno. Está en el primer ejemplo:

    —Porque aquí se encuentra el señor Darrow —le explicó—.

    Por otro lado, según he ido investigando todo esto me he ido haciendo un documento para consultar constantemente. Sobre las acotaciones con verbos no “dicendi” tengo esto apuntado :

    “Cuando el comentario del narrador se intercala en mitad de un enunciado, el texto del inciso se inicia con minúscula”.

    —¡Esto que has hecho —me miró con gesto descompuesto— es una auténtica locura!

    Y por supuesto no tiene punto, aunque desconozco qué ocurre si hay comas. Es decir, que por lo que sé sí se puede pero tiene otras reglas. No es común, pero puede añadir dramatismo o matices interesantes.
    En algunos casos he añadido de dónde lo he sacado, sobre todo cuando es de la RAE, pero ahora mismo no puedo confirmar la fuente. Aunque todo lo que no pongo con interrogantes o asteriscos lo tengo por fiable y en este caso era así 🙂 Como decías en otro comentario, parecen aún poco normativizados.

    Por cierto, un aplauso también a la lista de errores del final ^_^

    • Hola, Noa 🙂
      Tienes razón, esa raya puede confundir. Como lo copié del libro directamente no me di cuenta de que al no poner el segundo trozo de frase iba a quedar descolgado.

      Sobre lo de los verbos no dicendi interrumpiendo una frase, en la RAE no he encontrado nada. De hecho, en la mayoría de webs de referencia dicen que no se puede, que deben tener puntos. No tiene sentido que un no dicendi empiece con minúsculas porque justamente va en mayúsculas porque no interviene en el cómo se dice y se considera una acotación “aparte”, diferente.
      Si encuentras la fuente, compártelo con nosotros, por favor. A ver si sientan las bases con estas acotaciones nuevas, ya que clarificarían la situación.

      ¡Muchas gracias por tu comentario!

      • Sí, tenía toda la pinta 🙂
        No estoy seguro de si era “Wikilengua” o alguna similar. No lo encuentro y de verdad que a veces maldigo a la RAE por meter cizaña en casos absurdos y no poner orden en los confusos 😛 Es más, a veces ponen ejemplos que, lejos de aclarar, resultan ambiguos, así que estoy convencido de que disfrutan con el caos. En algún lugar, se ríen muy fuerte de nuestros quebraderos de cabeza, jajaja.

  8. Madre mía, vaya post más completo y útil que nos habéis brindado. Si bien la mayoría de las reglas de puntuación las conocía (lo cual me hace sentir muy orgullosa, modestia aparte xD), es cierto que me ha sorprendido lo de los verbos no dicendi. Nunca pensé que tuvieran una puntuación distinta al resto… Así que gracias por dedicar vuestro tiempo a que el resto aprendamos o continuemos aprendiendo cosas tan esenciales para la escritura <3

    Un saludo!

    • Muchas gracias a ti por leernos, Dalila 🙂 Lo hacemos de corazón porque nos gusta ayudar a los demás. Es una vocación que tengo desde pequeña, jajaja.

    • Se sangran igual que el resto del texto, ya que forman parte de él. Recuerda que no se sangran con el tabulador, sino con las opciones de “primera línea” (Párrafo – primera línea), y siempre se deja entre 0,1 y 1 mm.

      • Yo es que utilizo el drive, y (a menos que sea fruto de mi torpeza tecnología) a mi no me aparece por ningún lado lo de “párrafo – primera línea”.

        Lo que hago yo es que, en la regla superior, desplazo la barra rectangular celeste, separándola del triángulo (también celeste), dejándola en el 1 y medio. ¿Es correcto así?

  9. Increíble… voy a confesar aquí que he estado como loca leyendo aquí y allá artículos sobre el uso del guión, pero solo conseguí quedar demasiado confundida, al punto de decir “Al diablo, si se entiende ¿que más da que este incorrecto?”, pero siento que lo puedo entender, ahora corregir será el problema, creo que escribo demasiado.
    Y, sobre lo que me cuesta más de puntuarlos, soy horrible con todos los signos de puntuación. Con decir que jamás he usado el punto y coma pueden imaginarlo ¿no?. Soy nueva en la escritura y, a decir verdad, es algo que en toda mi vida, antes de ser escritora, nunca puse mucha atención, aunque debí hacerlo, ahora lo sé.

    • Nos alegra leer que te ha sido útil 🙂 es muy importante el cambio de actitud que nos comentas, es un paso muy importante en la buena dirección para ser escritora. Hay que ser profesional y cuidar todos los detalles, empezando por el lenguaje, que es nuestra herramienta de trabajo. ¡Un saludo!

  10. Gracias por el artículo, muy claro, didáctico y completo, sobre un tema que yo también creo es de lo más difícil para quien empieza a escribir. Además, ¡el que se enfrenta al word puede llegar a creer que este tiene razón! ^^

    Comparto un truquillo que uso yo para poner la raya de diálogo (u otros símbolos) de forma muy cómoda: en “insertar símbolo”, hay una opción que te permite autocorregir. Yo programo ahí la corrección automática de dos guiones (por ejemplo) a raya, y así cuando escribo ya lo tengo automatizado.

  11. Buenas! Tenía un par de dudas (que se resumen en una) en cuanto a las acotaciones de los verbos no dicendi: cuando el inciso se marca con punto y seguido es sencillo, pero ¿en caso de que sea con coma debe ir también en mayúsculas la acotación o no? y, ¿si el inciso no lleva ningún signo de puntuación pasaría igual? Os dejo un par de ejemplos para que se entienda mejor:
    1)
    -Fulanito, -siguió cortando el pan-, no me has contado tu historia.
    o
    -Fulanito, -Siguió cortando el pan-, no me has contado tu historia.

    2)
    -Eso -la miró con intensidad- no es lo que acordamos.
    o
    -Eso -La miró con intensidad- no es lo que acordamos

    Espero que con los ejemplos quede más clara mi duda. ¡Muchas gracias de antemano! ¡Saludos!

    • Gracias por tu comentario, Fani. Los verbos no dicendi son relativamente “jóvenes” y existe muy poca documentación al respecto. Digamos que no acaban de estar normativizados. Sin embargo, nosotros nos regimos por los manuales académicos y, en ellos, la mayoría de autores coinciden en que la frase antes de un verbo que no sea de habla debe acabar.
      Por lo tanto, no puede ponerse una acotación no dicendi en medio de una frase. En tus ejemplos anteriores tendrías que usar un verbo de habla o hacerlo así:
      —(recuerda poner rayas y no guiones)Fulanito. —Siguió cortando el pan—. No me has contado tu historia.

      —Eso. —La miró con intensidad—. No es lo que acordamos (en este no tendría mucho sentido porque al menos en la anterior separas el vocativo y tampoco pasa nada).

      En resumen, para interrumpir una oración requieres un verbo de habla. Si quieres poner un verbo no dicendi necesitarás concluir la frase.

      Un saludo 🙂

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