Los comportamientos de los personajes no surgen aleatoriamente. No penséis que un carácter diabólico aparece solo por la manía del escritor. Bajo un aspecto cruel o en su defecto bondadoso, nuestros protagonistas esconden historias que explican las verdaderas razones de sus conductas.

Así, para acercarnos más a ese origen que al final determina todo el historial del personaje tenemos que prestar especial atención al trasfondo. Esto no vayáis a pensar que es un detalle sin importancia porque será la base para la construcción de la identidad de nuestras figuras. Al final, todo ello quedará reflejado, por supuesto, en las respectivas fichas de personaje.

El trasfondo irá mucho más allá de lo que la apariencia nos muestre. Será la guía indiscutible para que los lectores traduzcan las intenciones del autor.

Cómo crear el trasfondo de los personajes

Cómo ir más allá de lo visible

Inventar una historia dentro de la propia historia es algo complejo, pero os aseguro que nuestro relato siempre se enriquecerá. El trasfondo a veces puede copar tal protagonismo que el escritor se vea obligado a inventar una novela exclusiva solo para narrar el origen de sus personajes.

Por lo general, estamos acostumbrados a verlo con más frecuencia en el cine. El séptimo arte ha sabido rentabilizar el trasfondo de algunas polémicas figuras. Es de lo más común encontrarnos con precuelas taquilleras inspiradas en novelas para explicar el porqué de determinados comportamientos.

Lo vemos bien claro en la galardonada segunda parte de El Padrino. En ella que se ahonda en el nacimiento del carismático capo siciliano Vito Corleone para explicar sus orígenes y apego a la familia en su doble sentido: la de sangre y la del crimen.

Y en el camino de mostrar de dónde proviene esa personalidad que impacta al lector, para empezar, hay que trabajar las habilidades, rasgos o limitaciones que determinarán quién es ahora en el presente.

Conocer los secretos y pasiones, sus intereses e ideales o un mismo suceso trágico en la infancia serán determinantes para entender una actitud justiciera o villana en un relato. El análisis previo ligado en forma de historia, además de dar encanto al personaje, nos hará más verosímil su papel en el argumento principal de la novela.

 

Errores a la hora de escribir el trasfondo

La genialidad del escritor reside no solo en plantear bajo un hilo conductor el argumento de la novela, sino también en crear diferentes tramas que ahondan en el pasado para terminar afectando al presente. Y es en el trabajo cuidadoso del trasfondo donde se puede errar tanto por exceso como por defecto. Os presento algunos de los fallos más comunes a la hora de manejarlo:

 

1. Excesivo protagonismo

No debemos perder el norte y que un trasfondo acapare toda la historia. Debería tener su aparición un sentido y momento único, independiente del guion general. El escritor utilizará toda la sutileza posible para recordarnos por qué un personaje es de una determinada manera y no de otra.

Y bajo ningún concepto este subargumento puede devorar a la narración principal del autor. Recordad que se utiliza para explicar el pasado. No todo tiene que girar en torno a él.

 

2. No mantener el misterio

Hay que guardarse bazas para preservar el interés de los lectores. El trasfondo no debe aparecer al principio. Tenemos antes que conocer al personaje y ver sus rasgos más característicos para que paulatinamente exista atracción y se introduzca la pertinente explicación.

De poco nos hubiera servido conocer el origen de la historia de Sméagol sin antes habernos maravillado del alma corrompida de Gollum por el Anillo Único. Su desorden de personalidad, la peculiar descripción física y hasta en ocasiones las rabietas que despiertan ternura en el lector terminan siendo el mejor gancho para querer conocer un trasfondo narrado en su justo momento.

 

3. Dedicar la historia solo a los villanos

De acuerdo que un personaje cruel siempre despierta interés y cierto grado de morbo, pero también es importante conocer el trasfondo que marca el devenir de un protagonista que está dentro del eje del bien.

Con frecuencia se utiliza más  para explicar el mal en los antagonistas y nos olvidamos de los grandes motivos que mueven a personajes buenos y nobles.

Miguel Delibes utiliza el dolor ante la pérdida de un buen amigo de la infancia para forjar la personalidad de Pedro en su genial obra La sombra del ciprés es alargada.

A través de lo que él denomina el ‘desasimiento’ intenta que su protagonista se aleje de todo afecto para evitar volver a sufrir. Sus páginas terminan siendo una enseñanza de la vida con lo bueno y lo malo en toda regla.

 

4. No traspasar la barrera del sensacionalismo

Tener creatividad a la hora de crear capas en los personajes no quiere decir que tengamos que forzar una historia rocambolesca para explicar los comportamientos presentes y futuros. Esto incluye utilizar el drama sin ningún fundamento o la acumulación de traumas en una misma figura.

Mantener un equilibrio es sano. Seamos un poco realistas a la hora de reproducir momentos complicados y de tratar emociones para alcanzar la verosimilitud. Por lo general, las adversidades no nos llevan como única vía a reencarnar siempre el mal.

No las utilicemos indiscriminadamente para conformar el prototipo de actor psicópata. ¡Probemos a ser un poco más originales!

 

5. Justificar siempre al malo

Explicar siempre un comportamiento perverso asociado con malos tratos en la infancia o sucesos traumáticos es sencillamente injusto. Por mucho que nos duela no se puede utilizar el pasado para defender a los terribles antagonistas.

Bajo un trasfondo lastimoso se intenta que el lector no acabe viendo tan mal un comportamiento. Pero un violador, por ejemplo, seguirá siempre siendo un personaje horrible. Tengamos presente que son sociópatas y ningún argumento llegará a ser más fuerte que su grado de criminalidad.

 

Al final la clave estará en derrochar creatividad y que este trasfondo perfile la evolución del personaje. Siempre habrá una explicación detrás para entender bien los roles.

No olvidéis que hasta el oscuro Darth Vader dio un giro a su papel. También tuvo un ‘corazoncito’ cuando inició su andadura en el lado luminoso de la fuerza.

Cómo crear el trasfondo de los personajes

Nuestra pregunta

¿Cómo elaborarías el trasfondo de tus personajes?

Author

30 años. Periodista y escritora de vocación. Cofundadora de La vida de color caoba, un espacio perfecto para que las letras e ilustraciones bailen en armonía. Escribir es una forma de vida, ver el mundo con detalle para poder enseñárselo a los demás.

4 Comments

  1. Maravilloso post. Es bueno de tirar de flasbacks en capítulos expresos para explicar transfondo de personajes o mejor introducirlo en recuerdos dentro de la historia??
    Gracias!!

      • Muchas gracias por tu interés. Para lo que preguntas no hay una norma fija. El relato tiene que ser natural y se pueden aportar esos matices de los personajes a partir de una conversación, de un capítulo entero o también de un recuerdo. La clave no es tanto el momento como la naturalidad y coherencia que se le dé.
        Un abrazo

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