Críticas creativas: ‘Las Tierras en Juego’

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Una vez más, El Libro del Escritor os trae una nueva crítica creativa (si desconoces qué diferencias hay con una reseña, este artículo es para ti)

 

Como en otras ocasiones, os recordamos que estas críticas se disfrutan más si se ha leído el libro o se está haciendo lectura simultánea, para poder entender todos los elementos que aquí se explican con el texto delante. Hay un enlace a Amazon para comprar el libro al final del artículo.

 

Os presentamos Relatos de Mirthad I, Las Tierras en Juego, una novela de fantasía que nos muestra el efecto negativo del monopolio de las tierras con respecto a la naturaleza y a nuestras vidas.

 

Realizamos el sorteo de un ejemplar dedicado desde el lunes 18 de enero hasta el domingo 24 de enero en nuestra página de Facebook.

Biblioteca de El Libro del Escritor: Las Tierras en Juego

Empezaremos con una breve sinopsis para ir calentando motores:

Cuando la Gran Guerra terminó hace mil años, los elfos prometieron no volver a inmiscuirse en la vida de los humanos. Pero ahora un grupo de ricos comerciantes quiere hacerse con todas las tierras de Fingorn para monopolizar el mercado y controlar el país. Por orden del rey, Belthrank, el único embajador elfo, reunirá a un pequeño grupo para evitar que estos mercaderes se hagan con el poder y destruyan la paz del reino.

Arkaitz León Muela es un escritor bilbaíno de 30 años que vive en Navarra desde hace mucho tiempo. Su primera novela, Relatos de Mirthad I, Las Tierras en Juego, ha seguido el camino de la autopublicación gracias a la editorial Círculo Rojo.

 

La novela se puede conseguir tanto en formato digital como en formato físico, pidiéndola en cualquier librería. Nominada a Mejor Novela en los Premios Ignotus, el autor prepara ya la segunda parte de la saga.

 

Los pros

Una historia con moraleja

La novela nos cuenta cómo los humanos tratan de conseguir el poder en detrimento de otros humanos y de la naturaleza que nos da la vida. Los presenta, por tanto, como seres egoístas y autodestructivos, algo difícil de entender para los elfos.

“Los ríos, bosques, montañas y tierras en general no eran propiedad de nadie, por lo que los elfos creían que los humanos no tenían derecho a contaminar el río Basol. […] Estamos hablando de la poca concienciación de los humanos por el respeto a la naturaleza”, página 5.

Al inicio de la novela se nos presenta la esencia moralista de la misma y también las motivaciones del protagonista, ofreciendo al lector los motivos de este para justificar sus actos y sus pensamientos a lo largo de la novela.

“La peor de las opciones era no hacer nada”, página 55.

La trama

Esta novela, enmarcada dentro de la fantasía más clásica, no presenta conceptos muy originales, sin embargo, acierta no dando por hecho que todo el mundo los conoce y ofrece descripciones de los mismos muy directas y sencillas, que no entorpecen la lectura.

 

En la página 2, la descripción de los elfos sigue este sistema:

“Los elfos eran una raza reservada […]. Ningún humano sabía cuán longevas eran sus vidas”.

Los primeros capítulos son explicativos y están llenos de detalles, pues presentan el contexto, el territorio, la premisa y el protagonista a través de escenas exentas de acción, como si de un documental se tratase, impidiendo a los lectores meterse de lleno en la historia.

 

Sin embargo, cuando Belthrank llega a la capital del reino la acción va in crescendo y las escenas se suceden sin volver a caer en este tipo de narración. Esto hace que la trama sea más ligera y aumenta el interés, aunque nos haya costado muchas páginas llegar hasta aquí.

 

Con todo, hay poca intriga en la novela, pero el autor sabe llevarla bien.

“El hecho de que el anciano hubiera dicho que no quería cuestionar el mando del oficial, hizo dudar al joven sobre quién estaba realmente al mando”, página 36 (sí, hay una coma entre el sujeto y el predicado).

Además, el que los personajes se expliquen todo unos a otros hasta el último detalle hace que haya menos intriga todavía.

 

A pesar de esto, hay que mencionar que, pese a la premisa inicial, la trama no avanza según un patrón establecido, sino que los protagonistas van de ciudad en ciudad descubriendo nueva información que hace que su plan inicial cambie, y esto a su vez hace que aumente el interés y las ganas de seguir leyendo.

 

Además, se agradece que a partir de la segunda mitad de la novela el autor nos presente los puntos de vista de otros personajes, como el grupo de granjeros rebeldes o el ejército de Fingorn, pues la aventura de los protagonistas al final se vuelve un poco repetitiva y llena de trompicones, como luego veremos.

 

Algunas escenas son buenas e interesantes, con la acción medida al milímetro, como cuando descubren la traición del capitán del barco que recoge a Belthrank al principio o el ataque de los mercenarios ocultos en el castillo del rey.

 

También el ataque naval del capítulo 10 y la batalla final entre ejércitos son muy originales y están muy bien narrados, así como el uso de la magia. Por eso a veces sorprende que esto no se de en todas las escenas.

Críticas creativas: Las tierras en juego

Los contra

Como ya hemos dicho, los primeros capítulos sirven de presentación, pero muchas veces no aportan datos relevantes.

“Era de estatura media; no alcanzaba por poco el metro y noventa centímetros, media de su raza”, página 2.

Las descripciones son sencillas, pero a veces dan la impresión de innecesarias por la misma razón:

“Hombre de estatura y edad media, pelo corto y castaño y mirada cansada”, página 11, llega incluso a repetirse.

Las descripciones, por tanto, aportan demasiados datos, a veces innecesarios o repetitivos, como por ejemplo la escena del maderero en el capítulo 4.

 

Los nombres de personas, de lugares y los detalles numéricos como las distancias exactas o el tiempo transcurrido pueblan la narración, sobre todo al inicio, siendo en muchas ocasiones algo exagerados:

“Glaurn […], acabando con la vida de cientos de hombres él solo, […] fue abatido por decenas de flechas”, página 3.

 

“Le quedaban en total ciento setenta (kilómetros) para llegar a Rovarnon”, página 31.

Estos detalles obligan al autor a valerse de frases largas e inconexas, con comas que frenan el ritmo de la narración, mostrando un horror vacui que va calmándose hacia la mitad de la novela.

 

Este horror vacui aparece también en los diálogos, puesto que a veces se utilizan como pensamientos en voz alta que no acaban nunca, pues la voz (manera de hablar) de los personajes no se distingue mucho, pareciendo a veces el propio autor el que habla en boca de ellos para marcarse el curso de la acción de la novela, como si de una corriente de conciencia se tratase.

 

Quizá por eso utiliza muchos vocativos y verbos dicendi, excediéndose en los incisos.

“—Tienes razón —reconoció ella—, no me fio […]

—Relajaos, por favor —pidió el joven—, el bosque no es un lugar peligroso […]

—¡Vaya! —exclamó Zira sorprendida—, ¡no me había dado cuenta!”, página 126.

Solo el pastor del capítulo 15 parece hablar diferente: “pero a veces bajan y, si no estás atento, ¡zas!, se te comen las ovejas”.

 

En cuanto al léxico, decir que hay algunas expresiones que nos sacan fuera de la verosimilitud de la trama: “Que se busquen la vida” (página 73), “Gorila gigante” (página 86), “en el meollo” (página 194); pues nos encontramos ante una novela fantástica de corte clásico.

 

Cabe decir que hay muy pocas faltas de ortografía a lo largo del texto, pero el autor falla en la utilización de algunos signos de puntuación:

“—Perfectamente Belthrank, como siempre”, página 7 (vocativo).

 

“Mientras ellos descamisados padecían[…] (“descamisados” debe ir entre comas por ser explicativo.

“Otros, todavía esperaban”, página 8.

Personajes

Las motivaciones y las acciones del protagonista están bien justificadas desde el inicio de la novela, como ya he dicho, siendo el personaje más completo de la narración. Además, cumple su función de guiar al lector por el mundo que se nos presenta de una forma precisa y muy bien trabajada.

 

Sin embargo, esto quita peso al resto de personajes, que se muestran arquetípicos. El grupo que Belthrank debe llevar con él para enfrentarse a los comerciantes no muestra muchas particularidades hasta pasados unos capítulos, pese a que se les elija para la misión por sus habilidades únicas:

“Él pensó que deberían haber recurrido a las habilidades de Zira mucho antes”, página 182.

La relación entre Belthrank y Zira como único foco amoroso es fresca y original, y no entorpece la narración, a pesar de que el tema “amor entre elfo y humana” pudiera dar mucho juego en según qué autores (no quiero mirar a nadie).

 

Además, las omisiones sexuales hacen que el relato pueda ser leído por todo tipo de público:

“Aquella noche no volvieron a la posada donde se habían hospedado, pasaron la noche en otro lugar y se despertaron juntos al día siguiente”, página 136.

Estilo

El autor presenta un estilo ligero y directo, con léxico sencillo pero adecuado al tema y al género de su novela. No se excede en el uso de metáforas ni de recursos literarios en general, por lo que su intención a la hora de embellecer ciertos pasajes se nota demasiado forzado:

“Se hizo un breve silencio, tan solo roto por el cantar de los pájaros en los jardines exteriores en aquella hermosa mañana de verano”, página 66.

Del mismo modo encontramos muchas construcciones de sintagma nominal que empiezan con el adjetivo delante con la intención de dotar al texto de un lenguaje más literario: “en varias gruesas ramas”, página 20), “nocturnas tierras”, página 120.

 

Fallos de engranaje

A lo largo de la novela se pueden apreciar varios fallos en el engranaje interno de la trama, en sus justificaciones o en las decisiones de los personajes principales.

 

Así, Belthrank, el héroe protagonista, como elfo que es, en algunas ocasiones demuestra benevolencia frente a sus enemigos:

“Había disparado queriendo al brazo a los dos últimos, creyendo innecesario matarlos”, página 16.

Y otras no:

“Belthrank tardó un segundo en sacar su arco, una flecha y disparar certeramente al hombre que huía”, página 148.

De este modo, en muchas ocasiones sus actos parecen contradictorios, sobre todo a la hora de dejar o no testigos de sus aventuras, pues la misión del grupo es secreta.

 

También, muchos personajes saben cosas solo suponiéndolas, y eso tiene que bastarle al lector.

“Él solo te puso a prueba para conocerte, cuando se dio cuenta de que no podría vencerte, actuó excepcionalmente para huir de ti”, página 22, le dice el maestro de Belthrank a este sobre un enemigo que no conoce.

Pero lo más destacado es que los protagonistas a veces tardan más en describir el plan que van a llevar a cabo que en llevarlo a cabo de verdad, cuando la mayoría de las veces es el mismo plan de siempre.

“—Es un plan burdo, pero es un plan”, página 168.

Que los personajes duden de qué plan seguir para acabar haciendo casi siempre el mismo es un poco contradictorio. El ritmo por tanto es cambiante, o muy lento o muy rápido.

 

Por último, el autor, después de la batalla final, nos relata una persecución que no lleva a nada, pues la promesa de una tierra sin explorar no se cumple, ni la de dar caza al comerciante que persiguen desde la mitad de la novela.

 

Esto provoca un desequilibrio de la estructura de inicio, nudo y desenlace. Así, el final ofrece muchas sentencias innecesarias, repetitivas o tardías:

“¿Cómo puedes saber que mi ayuda es realmente ayuda?”, página 207, dice Belthrank después de haber llevado la acción de toda la novela, siendo él mismo el desencadenante de la solución al problema de los mercaderes.

Críticas creativas: Las tierras en juego

Mi PoV

Las Tierras en Juego es la primera parte de una saga de cuatro libros, pero que funciona más o menos bien como historia autoconclusiva.

 

Pese a ser una novela de fantasía de corte clásico aporta un planteamiento inicial novedoso, hablándonos de un problema con el que nos identificamos y presentando a unos enemigos que no actúan únicamente por maldad. La novela se lee de forma ligera excepto por algunos diálogos demasiado extensos o repetitivos, pero que nos llevan de la mano hasta el final, queriendo saber siempre qué es lo que va a suceder a continuación.

 

Una primera novela muy acertada que muestra a un autor con mucho potencial, consciente de sus errores y dispuesto a corregirlos, como bien demuestra a medida que avanza la trama. Lástima ese final un poco sacado de contexto, pero se lo perdonamos porque nos lo hemos pasado muy bien acompañando a Belthrank y a sus amigos en su aventura.

 

Nuestra pregunta

¿Qué moraleja has encontrado en novelas de fantasía?

 

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24 años. Filólogo hispánico y escritor. Corrector profesional. Máster de Educación Secundaria.

Discussion2 comentarios

  1. ¡Muchas gracias por esta aportación tan completa! Da gusto ver a alguien que ha disfrutado con la novela y al mismo tiempo ha analizado cada detalle. Es una crítica muy constructiva para un escritor, así que gracias una vez más. Además, estoy de acuerdo con casi todos los puntos que has mencionado; son temas en los que ya me he fijado y espero mejorar en el futuro.

    • Blas Cabanilles

      Un placer, Arkaitz. Nuestra intención es aprender un poquito de lo que cada uno puede aportar, e igual que tú has sacado algo positivo de esta crítica, los lectores, ya sean escritores noveles o no, sin duda aprenderán muchas cosas gracias a Belthrank y compañia. ¡Gracias por tu comentario!

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