Cómo crear una guerra

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Un escritor debe saber cómo crear una guerra porque seguro que se enfrenta a ello tarde o temprano. Es como aprender a cambiar la rueda de un coche: algo que tendrás que usar en un momento u otro de tu vida. Especialmente cuando las novelas tienen elementos mágicos, uno de los géneros por excelencia en los los escritores y lectores noveles. El encanto por la batalla es muy frecuente en la literatura. Y, sin embargo, es un elemento tan crudo que es complicado recrearlo.

 

Dentro del género de fantasía, ciencia ficción o aventuras suele haberlas. Por ello, si vas a crear una guerra y quieres que tu lector sufra con ello, toma nota de los siguientes puntos sin sudar sangre en el intento.

Cómo crear una guerra

Cómo crear una guerra en cuatro pasos

Si esta es tu primera experiencia en el frente y tienes miles de preguntas, te decimos que hay una cosa que te ayudará a superarlo: la documentación. Es tan básico e importante en tu historia que necesitarás varias sesiones de lectura y estudio sobre aquello que quieres contar.

 

Así que, desde la redacción, te recomendamos encarecidamente que te crees una buena base documental y tengas acceso rápido a ella. La importancia del estudio antes de la escritura viene de la mano con la verosimilitud. No importa tanto el tipo de género que sea tu historia como hacerlo creíble. Es tu mundo, pero sé coherente con las historias y las reglas del lugar.

 

Al fin y al cabo eres tú quien marca los límites a la hora de saber cómo crear una guerra. Si deseas hacer una Edad Media con katanas y mujeres en el frente puedes, pero marca unas leyes y no te salgas de ahí. Si no, tu lector se perderá. Una vez definida la base, comenzamos.

 

1. Sé los ojos, piel y oídos

Es evidente que lo primero es pensar tu narrador. Plantéate la voz que va a describir tu guerra. Un narrador en primera persona puede conseguir que el lector se sienta identificado con rapidez, pero tiene la limitación de los ojos y oídos. Para contar todo lo que sucede y cómo se sienten los personajes no es una buena idea. En cambio, si lo que deseas para escribir tu guerra es una perspectiva personal, será perfecto.

 

Un narrador omnisciente, sin embargo, amplía mucho su horizonte. Lo mismo sucede con el tiempo verbal. Una historia en presente de indicativo puede resultar agotadora… Pero una guerra narrada así conseguiría que tu lector recorra ese campo con mucha avidez.

 

Sea cual sea el tipo de voz narrativa utilizada, es una gran idea describir algo más que la imagen. Emplear los sentidos, por ejemplo, aportará mucha verdad a tu escena. Sensaciones como el frío o la oscuridad que se come cada sonido, el dolor en una uña del pie o las ganas de ir al baño. Estos detalles conseguirán que tu lector se quede en tu bando a la hora de crear una guerra.

 

Un truco puede ser mezclar las descripciones del campo de batalla (cadáveres, sangre, suciedad y todo aquello que se te ocurra) con las sensaciones del narrador (frío, miedo, calor, humedad, dolor). Así conseguirás mucho antes meter a tu lector en escena. En la batalla del Abismo de Helm, escrita en tercera persona por Tolkien en Las Dos Torres, la narración es excelente. Las descripciones abundan y la acción no para. Sin embargo, sigue teniendo tiempo para lo buenos diálogos.

 

2. La verosimilitud es tu mejor amiga

Una vez has decidido cómo va a ser tu voz y cómo vas a describirla, tendrás que centrarte en lo que vas a contar. El siguiente punto corresponde a la ubicación tanto espacial como temporal. No es lo mismo una guerra en Naboo con sables de luz o en la Plaza Mayor con un Alatriste embozado. Tendrás que marcar unos límites sobre qué está permitido y qué no dentro de tu historia.

 

Obviemos que sea una novela histórica porque estarás atado/a de pies y manos con respecto a otros géneros. A la hora de saber cómo crear una guerra tendrás que plantearte qué va a suceder, cómo luchan, cuáles son los tipos  de estrategia o qué armas usan.

 

Por ejemplo, si decides desarrollar tu arco argumental en una distopía, puedes tener un abanico de armas y estilos de lucha mucho más amplio. Sin embargo, desarrollándolo en plena época medieval mágica, las espadas y los arcos serán mucho más importantes. Piensa en las armaduras, eso es algo fundamental. Las armaduras de cuerpo entero, las cotas de malla o los chalecos antibalas pesan una barbaridad. Tenlo en cuenta, especialmente si se trata de un personaje menudo. Dentro de saber cómo crear una guerra también es necesaria la ambientación, no lo olvides.

 

La mejor defensa es un buen ataque, que suele decirse, pero hay que defender al cuerpo. ¿Tus personajes llevan escudos? Tienes que tener en cuenta eso para la escena, el peso les hace ser más lentos. Los cascos quitan campo de visión, pero protegen la cabeza. Sin yelmo, por ejemplo, que les golpeen en el cráneo será uno de sus mayores problemas y serás tú quien tenga que reflejarlo en la narración.

 

3. Márcate una estrategia

Como en cualquier guerra, piensa en cuál va a ser el método para que haya un bando vencedor. ¿Es el del protagonista o el del antagonista? Esto puede ser verdaderamente interesante si lo que quieres es mostrar el lado más humano de un personaje o su psique más intensa.

 

Pero tienes que plantearte más cosas, como por ejemplo: ¿qué táctica utiliza el ganador para hacerse con el terreno? ¿Los coge por sorpresa en una maniobra de distracción o hay superioridad numérica? Todas estas posibilidades tienen que estar contempladas antes de la escritura de la escena. Y es que, dependiendo de cómo hayas decidido narrarlo, la redacción irá en una dirección u otra. Piensa como el personaje e intenta situarte en su lugar.

 

4. Descripción vs diálogo

En una guerra, el tiempo para la charla es indirectamente proporcional a la peligrosidad de la situación. Ten en cuenta el silencio como arma. Una escena en la que nadie puede hablar, en la que nadie se atreve a hacer un ruido necesita mucho trabajo de descripción, pero puede resultar aterradora para un lector si está lo suficientemente en situación.

 

En El americano impasible de Graham Greene se recrea el terror de la noche en un campo de minas. El frío, el agua que rodea al cuerpo y la posibilidad de la muerte inminente son algunos de los elementos que aparecen en una de las pocas escenas de guerra de un libro sobre guerra.

 

En esos momentos en los que te enfrentas a páginas y páginas sin un solo diálogo, puede ser interesante rescatar recuerdos para que, de ese modo, el lector descanse de la descripción intensa y se alivie un poco de tensión. Puedes compensarlo de tal manera que muestres a los personajes nerviosos en el pre o pos de una batalla. Al fin y al cabo, ellos se están jugando sus vidas por ti, ¿no es así?

Cómo crear una guerra

Nuestra pregunta

¿Cuál es tu guerra favorita en el mundo de la literatura?

Llovía, nací, crecí e hice Periodismo. Escritora de 'La gelba' y vikinga en mis ratos libres desde hace 27 años. En mi blog 'Adriana Tejada. Escritora', me peleo con el #RetoRayBradbury. El resto del tiempo bebo agua, vendo libros y acoso a perros. Mother of Beagles.

Discussion8 comentarios

  1. Este artículo me ha gustado. Cortito, pero da buenas ideas acerca de como describir una batalla. Aunque se puede escribir fantasía o ciencia-ficción sin batallas y, también, se han quedado en el tintero temas como la lucha en barcos (o en naves espaciales, que tendrían ciertos parecidos) los consejos son muy buenos.

    Como información adicional, las novelas de Javier Negrete, como Alejandro Magno y las águilas de Roma o las del ciclo de Tramórea, son una buena ayuda para saber narrar batallas entre falanges griegas o macedonias, que se podrían aplicar en parte a cómo combatían los tercios del Siglo de Oro.

    También he leído tu artículo sobre mujeres guerreras. En ese he de disentir bastante, pero otro día. Saludos

      • Buenas tardes

        Te lo ampliaré en un comentario más largo en la otra entrada. Por supuesto, no quiero decir que lo que digas es incorrecto o que sea un mal artículo, que no lo es, pero te quedas solo con una parte muy pequeña de la cuestión. El problema principal que le veo es que le das demasiada importancia a lo de la sexualización y que, como he leído en multitud de blogs, hay que seguir el “modelo de Brienne de Tarth”: la mujer luchadora ha de ser fea y hombruna. Brienne es un gran personaje, pero de ahí a aconsejar que todas las luchadoras en fantasía sean así… Eso es un cliché muy negativo y casi nadie parece darse cuenta.

        Aparte está el realismo. Mira este vídeo y fíjate en el cuerpo que tiene Marlene, la savateusse que gana: https://www.youtube.com/watch?v=JaTLKDmxUj0 ¿Es una luchadora irreal e ineficiente porque no es hombruna? Hay muchos tipos de combatientes. Recuerda, por ejemplo, que un arquero no solía llevar armadura y no necesitas tener bíceps enormes para tensar un arco. Si eras un ballestero, ni siquiera necesitabas tensarlas: muchas tenían manivelas. Y tanto arqueros como ballesteros son guerreros de pleno derecho

        Un saludo.

        • Hola!

          En primer lugar quería decirte que me encanta que me comentes y me parece que son este tipo de debates los que, verdaderamente, crean buen contenido. Así que gracias.

          Sin embargo sí que quiero decirte que no estoy de acuerdo en que haya que seguir el modelo Brienne de Tarth y que no sexualizar y masculinizar no es lo mismo. En mi novela (que suena a SPAM pero que lo digo porque creo que verdaderamente puede resultar útil y hablo de lo que yo misma he hecho) la protagonista es una mujer vikinga. Una mujer que lucha, se enfrenta a sus enemigos, mata y hace de todo lo que tenga que hacer en la batalla. Pero esto no la convierte en una mujer masculina. De hecho que no fuera un personaje masculino al que le han puesto nombre de señora y pechos (algo que sucede en muchísimas novelas con protagonistas femeninas guerreras) fue algo fundamental para mí.

          Una guerrera puede ser una mujer que utilice vestidos y sea tremendamente femenina pero que en el campo de batalla no esté sexualizada y sea un guerrero (en este caso guerrera) más. Es algo a lo que le di mucha importancia en el artículo porque tanto si es una mujer femenina a la que se quiere sexualizar en otros aspectos pero no aquí (como mi Gelba, por ejemplo) como si es un personaje masculinizado que no se pretende sexualizar en ningún aspecto (como Brienne) rompe esa verosimilitud de la historia.

          No sé si me he explicado correctamente. Espero que sí 🙂

          Un beso enorme!

          • Te explicas. Yo tampoco estoy de acuerdo con la necesidad de que todas las guerreras tengan que ser como Brienne, pero estoy cansado de ver como la forma de evitar la sexualización es que las mujeres guerreras, en particular, sean feas. Estoy acabando mi comentario en tu otra entrada, allí te cuento.

            Te acompaño en el SPAM (así tu “delito” se diluye al ser más común 😀 ). En mi novela creé a una protagonista guerrera en el sentido de que es una mujer que sabe pelear. Pero es que hay miles de tipos de guerreros, según su función en una batalla o la época histórica de referencia. De hecho, ella no soportaría la disciplina de un ejército. Siendo una campesina que deja su pueblo para convertirse en pirata en una época similar al Renacimiento, tiene poco sentido que sepa usar una espada ropera, entre otras cosas, porque son muy caras. Aparte, para aprender, necesitaría equipamiento, un maestro especializado y, en general, mucho dinero. Pero suponiendo que aprenda esgrima (lo acabará haciendo cuando se lo pueda permitir), si luchas con ropera no solías llevar más armadura que un chaleco de cuero (por eso se llama espada ropera, se usa con ropa de calle). A lo que voy es que no necesitas una musculatura potente o soportar armaduras de 30 kg para ser un guerrero. Solo las tropas de infantería pesada necesitan ese equipamiento.

            Necesité escribir una precuela para definir cómo y por qué ese personaje aprendió a pelear. Era una delincuente de las que roban al descuido y esas cosas. Alguien, tras mucho insistir, aceptó enseñarle combate sin armas (algo del estilo del savate, por eso te puse ese vídeo: fue parte de mi documentación) para sacarla de las calles. Le enseñó, además, lo básico sobre bastón de combate (copia del canne de combat del savate), un poco de lucha con daga y algo de lucha libre. Son armas baratas que pueden usarse de forma no letal (la daga la puedes cambiar por un cuchillo de cocina). Una ropera es algo muy diferente.

            Mi protagonista suele vestir faldas algo más cortas, ligeras y atrevidas de lo que es común en su época (la mitad de la pantorrilla). La ironía está en que muchos piensan que es por provocar y la verdad es que viste así porque con una falda larga y pesada no se pueden pegar patadas (si es más ligera sí, me documenté 🙂 ). Así que tiene que pelear luciendo escote, porque sigue la moda de la época. Lo irreal sería ponerle pantalones, coraza y la ropa hasta el cuello para no sexualizarla. Entre otras cosas, vestir así llamaría la atención, cosa que ella no desea. Parece una mujer corriente y nadie se espera que sea capaz de tumbar a un tipo de una patada. De hecho, eso es lo que ella quiere transmitir: le da ventaja.

            ¿Tu novela está publicada o está en proceso?

            Saludos.

          • Pero eso que comentas sobre la vestimenta no lo considero sexualizar innecesariamente. Me explico: si se trata del modo de camuflaje que ella puede utilizar para pasar desapercibida y con ello pelear o encontrarse en los ambientes que necesita, no me parece inadecuado. Es su modo de trabajar. La Viuda Negra de Marvel es un personaje sexualizado hasta el extremo porque es ese tipo de personaje, de espía, de mujer. Porque ella sea así no tienen que ser todos los personajes femeninos así ni al contrario. Es su estrategia.

            Sobre mi novela, se llama La gelba y salió publicada en noviembre del año pasado con Ediciones En Huida, te dejo más info en este enlace:

            https://adrianatejadaescritora.com/2016/07/07/publicacion-de-la-gelba/

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