Críticas creativas: ‘Krishan’

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El Libro del Escritor os trae una nueva crítica creativa (si desconoces qué diferencias hay con una reseña, este artículo es para ti)

 

Como en otras ocasiones, os recordamos que estas críticas se disfrutan más si se ha leído el libro o se está haciendo lectura simultánea, para poder entender todos los elementos que aquí se explican con el texto delante. Hay un enlace a Amazon para comprar el libro al final del artículo.

 

Y una vez más, nos ponemos nuestras mejores galas para presentar esta tan querida sección de críticas creativas con Krishan, el hijo del sol, una novela que utiliza elementos de ficción para retratar nuestra sociedad en busca del verdadero conocimiento y de la felicidad.

 

Un viaje tanto físico como espiritual que toca muchos temas y gustará a aquellos que ven más allá de lo que el mundo quiere que veamos.

 

Realizamos el sorteo de un ejemplar desde el lunes 29 de febrero hasta el lunes 7 de marzo en nuestra página de Facebook.

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Empezaremos con una breve sinopsis:

Krishan ha nacido marcado por el destino. Como Guerrero Solar, tiene la misión de iniciar un viaje para conseguir el verdadero conocimiento y llevarlo al mundo, convirtiéndolo así en un lugar mejor. Pero por el camino se encontrará con peligros tanto externos como internos, y conocerá a multitud de personajes fascinantes que le guiarán por el camino de la vida.

Juan Pomponio es un escritor argentino con medio siglo a sus espaldas, pero con una mente joven y revolucionaria. En el año 2002 publicó su primer libro de poemas, titulado Salvaje, y desde entonces ha tenido una prolífica carrera como poeta y cuentista. Ha ganado varios premios y ha quedado finalista en tantos otros, el más reciente, el VII Certamen Internacional de Cuento y Poesía, en el año 2008.

 

Los pros

La historia

Todo el viaje que se narra en la novela es una continua alegoría de la vida y de la búsqueda del conocimiento, donde Krishan recorre muchos caminos para llegar a la verdad como salvación.

 

Tratará diversos temas como la religión, la moral, la filosofía, la ciencia, el espiritualismo, o la educación, a través de —en su gran mayoría acertadas— representaciones en diferentes personajes, donde se pretende que, con la información que nos da, cada lector llegue a una conclusión propia.

 

Krishan, el protagonista, es una especie de figura de pupilo y filósofo que nos guiará dando ejemplo en este camino de búsqueda, aprendiendo y enseñando al mismo tiempo:

“Veo que el camino del hombre en libertad pertenece a la soledad […] Así se permiten investigar en las entrañas del Misterio”, página 64.

Además, es un personaje que, gracias a su formación previa, se desarrolla sin interferencias del mundo corrompido. Por eso, su propósito es alcanzar el bien para repartirlo, y no por fines egoístas.

 

Algo positivo que tiene la novela es que el viaje del protagonista es continuo y muy dinámico; nunca para de cambiar.

“Una vibración interior le indicó a Krishan que ese era un episodio de su destino que debía cumplir”, página 141.

 

Existen dos viajes explícitos, pues, en el argumento de esta historia: el viaje físico, y el viaje espiritual, interno. El viaje físico lleva a Krishan a Zeka, cosa que el autor nos recuerda de vez en cuando con gran acierto, pues el personaje viaja a multitud de lugares y conoce a muchísima gente.

“Comprendió (Krishan) que si lograba atravesar Nigra sería un gran paso más hacia Zeka, su destino final”, página 90.

La espiritual, sin embargo, no se pierde de vista en ningún momento, por lo que se entiende su mayor grado de importancia:

“El ser humano deberá comprender que la verdad siempre es originada desde uno mismo. El día que la encontremos, la Tierra se liberará de todas las opresiones mentales”, página 145.

 

El tono de la novela y el estilo del autor

El texto presenta un tono y un estilo propios muy particulares. Por su carácter psicodélico y su derroche de imaginación, se asemeja en gran medida a la obra de Grant Morrison, uno de los más famosos guionistas de cómic por obras como Los invisibles o El asco, precursoras de la película Matrix.

 

También podemos hacer alusión a La Torre Oscura, de Stephen King, por la alegoría del viaje y la poca introducción de los elementos de la novela.

 

Como hemos dicho, el autor tiene potencial a la hora de crear contenido, por ejemplo, el circo que presenta en el capítulo es de una calidad equiparable a la imaginación que podemos encontrar en La historia interminable, de Michael Ende. Aunque todavía ha de mejorar para encontrar la forma correcta de expresarlo en cada momento.

 

Otro ejemplo es la aparición de personas con cajas registradoras por cabezas. Muy chocante y original, que retrata bien la sátira que el autor quiere transmitir:

“Ingresos, egresos, balances contables, saldo a favor”, página 198.

Desgranando una escena en concreto, como la del encuentro sexual entre Krishan y Bernarda, vemos que, en cuanto a la narración, tiene un ritmo excelente y gran relevancia, algo que se echa en falta en otras escenas de la novela.

 

El mismo acto del coito, pese a ser un texto descriptivo y no pasional, no resulta cargante y es de calidad. Aquí sí se usan recursos literarios que dan sentido a la acción:

“Bernarda y Krishan ya eran parte del Universo”, página 84.

 

Los contra

El inicio

Al principio de la novela los elementos no se introducen. Pero para conseguir que ese truco narrativo funcione, el autor debe ganarse primero la confianza del lector.

Krishan reconoció los trazos de los Escultores de Raíces Perdidas. Una congregación de artistas que esculpían puertas mágicas”, página 174.

No aparecen más ni antes ni después. Podrían haber aparecido en cualquier momento. Y se les trata como algo que ya deberíamos conocer.

 

Por esto mismo la muerte del mejor amigo de Krishan (página 29) no nos importa, y no podemos identificarnos con el sentimiento del protagonista con respecto a él a lo largo de la novela. Pues solo podemos suponer cuatro cosas de él: es chico, es joven, es amigo de Krishan, y su nombre: Santiak.

 

El tono de la novela y el estilo del autor

En la construcción de la novela se nota el bagaje lírico y cuentista del autor. Esto provoca que podamos encontrarnos tanto con un estilo muy adornado como con otro más seco en diferentes ocasiones:

“El grupo de hombres se dispersó. No iban juntos. Cada uno se fue por un camino diferente. Pitris se perdió en una calle oscura, se alejó de la luna”, página 69.

Por esto mismo a veces la narración parece un documental dramatizado.

 

La novela, aunque sepamos que trata de conocerse a uno mismo y de cómo mejorar el mundo, no tiene una trama como tal hasta bien avanzada la historia, cuando Krishan descubre que debe llegar a Zeka encontrando pistas en forma de letras.

 

De este modo, al inicio, los capítulos se suceden sin más. Esto no tiene por qué ser algo malo o incorrecto, pero funciona mejor en otro tipo de historias más autoconclusivas, como sucede en el cómic Hellboy o en los primeros libros de la saga Geralt de Rivia, y no en una novela, pues vemos que falta un hilo conductor fuerte.

 

El discurso moralizante

Uno de los puntos clave en la historia es el discurso moralizante explícito, pues se repite una y otra vez, y es justamente uno de los errores más claros a la hora de escribir una novela. Un error consensuado y casi de libro.

 

Por poner un ejemplo, en la página 52 aparece un personaje que no posee ni siquiera un nombre, ofrece un discurso moralizante, y luego desaparece y no vuelve a mostrarse más en la novela.

 

El autor se olvida de que el formato que ha elegido es el de una novela y entra en una especie de parábola o de ensayo repetitivo. De esta forma, las enseñanzas o discursos frenan la acción, cuando una posible solución para no tener que eliminarlos, pues entendemos la importancia de los mismos, es que estos discursos participen de ella, la hagan avanzar, o se muestren en la misma.

 

Errores de puntuación

“Otros Frogs, miraban cintas pornográficas”, coma entre sujeto y predicado (hay más, aunque no es un error que se repita de continuo), página 208.

 

Otros ejemplos significativos son:

“Las delicadas alas del ave se acercaba(n) a ella”, error de concordancia, página 19.

 

“El científico(,) que estaba algo cansado(,) se sentó”, al ser explicativa faltan las comas, página 116.

 

“decía confitería ‘La ideal’”, página 157. Mejor: “decía Confitería La Ideal”.

 

“una calle alfombrada llamada Let It Be”, falta cursiva y sobran mayúsculas, página 228.

 

Puntuación en los diálogos

En general, el autor no acierta a escribir correctamente los diálogos.

“brutalidad. –concluyó Zoraya”, punto ante verbos dicendi, página 5.

 

“— ¿Tienes un nombre? – quiso saber Krishan—. El hombre contemplaba el cielo. Dijo – ¿no puedes leerlo en mis ojos”, página 24.

Lo correcto sería: —¿Tienes un nombre? —quiso saber Krishan. El hombre contemplaba el cielo. Dijo—: ¿No puedes leerlo en mis ojos?

 

Fallos de engranaje

Por ejemplo, en la página 66 pasamos inexplicablemente de un personaje, Ojo de Gato, al grupo de amigos de Krishan. De un párrafo a otro. Y luego de repente están ambos juntos, cuando en el anterior párrafo no lo estaban. Esto hace que el lector se confunda con respecto a la composición de lugar de la escena de la que está disfrutando.

 

También, en el capítulo 54, vemos que los protagonistas entran por error en el Mar sin Viento y su barco “no había avanzado ni medio centímetro” (página 190). Sin embargo, un “galeón del siglo XV” (página 189) aparece y desaparece, y un “yate venido del futuro” (página 187) se supone que no necesita viento para navegar.

 

Es una lástima, porque con una pequeña explicación todo podría quedar bien resuelto.

Críticas creativas: 'Krishan'

Mi PoV

Krishan, el hijo del sol es un magnífico viaje tanto físico como espiritual que podemos compartir con el protagonista a través de las enseñanzas que se nos muestran a lo largo de la novela. Una sucesión de hechos y encuentros que nos hará empezar a pensar por nosotros mismos y a ver la realidad de una manera distinta y, quizá, correcta.

 

Un derroche de imaginación comparable a obras de autores reconocidos que ponen a Juan Pomponio en el punto de mira, pese a que la forma no haga justicia al contenido.

 

Sin embargo, Krishan, el hijo del sol no decepciona, sino que nos brinda la oportunidad perfecta para conocernos a nosotros mismos, y cumple con las expectativas que el autor ha impreso entre las páginas de la novela.

 

Nuestra pregunta

¿Cómo incluiríais un discurso moralizador en vuestras novelas?

 

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24 años. Filólogo hispánico y escritor. Corrector profesional. Máster de Educación Secundaria.

Discussion4 comentarios

  1. Me ha parecido interesante la crítica al discurso moralizante. Sí que es algo que, si no se hace bien saca mucho de la historia. ¡Buena crítica, Blas, un abrazo!

    • Blas Cabanilles

      ¡Muchas gracias! Un abrazo, Perry. Espero que os sirvan para aprender 🙂

  2. Como siempre , tan escrupulosa en todo. No puedo decir si acertada no, ya sabemos lo que ocurre con los libros, a unos les gusta más que a otros, pero de cualquier forma, una lección tanto para los autores “criticados” como para los que deseen aprender de verdad.
    .

    • Blas Cabanilles

      Intentamos ser lo más objetivos posible para que todos podamos sacar algo positivo de las críticas y aprender 🙂 Muchas gracias por tu comentario, ¡y esperamos que sigas disfrutando de la sección!

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